miércoles, 10 de marzo de 2010

Los mitos de la Historia de España. (46)


Desde el momento en que ETA colocó por delante de su reivindicación nacional, muchos curas vascos prefirieron suspender su juicio ético sobre las acciones terroristas. Lo hicieron en los años de la dictadura y lo han venido haciendo, cada vez en menor número, tras la muerte de Franco. Ante un "movimiento de liberación nacional" fueran cuales fueren sus procedimientos, no cabían respuestas condenatorias porque, como dice un eslogan perverso, que es, a la vez, grito y pintada: "El pueblo no perdonará." Mientras el dictador viviese no faltarían tampoco sectores de la población española que estuviesen dispuestos a cerrar sus ojos ante el terrorismo etarra. Pero quien justifica un asesinato se coloca en el plano inclinado de justificar muchos más y la Iglesia vasca que se acostumbró a convivir con el terrorismo y que fue aumentando su componente nacionalista en los primeros años de la transición, dejaría pasar el tiempo en una cadena de complicidades y silencios antes de situarse, con excepciones, enfrente de ETA.

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