domingo, 30 de diciembre de 2012

sábado, 29 de diciembre de 2012

sábado, 22 de diciembre de 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

Los últimos vestigios sentimentales del franquismo

Sentirse o no español, más allá del DNI, forma parte de la voluntad personal y de la época que a uno le toca vivir. Pertenecer a esta nación durante la dictadura no me complacía especialmente, hubiera preferido ser congoleño. Después de la Constitución del 78 se ha convertido en una condición mucho más agradable, sobre todo cuando, por afirmarlo, te ganas el odio de la España más reaccionaria. Me refiero a la España negra de los nacionalismos periféricos, que representan todavía los últimos vestigios sentimentales del franquismo.

Diarios de un francotirador, ALBERT BOADELLA

lunes, 17 de diciembre de 2012

Un mal modelo

Victoria Prego en El Mundo.



Ese modelo de inmersión que, según dicen los nacionalistas, tan bien funciona y ha producido en Cataluña una armonía y cohesión sociales envidiables, no se aplica en ningún lugar del mundo porque es un modelo que expulsa del sistema educativo la enseñanza de la lengua común de todos el país y, por tanto, atenta contra la igualdad de derechos.
Así que no es un buen modelo. Es malo. Es verdad que ha resultado muy útil para los proyectos y los sueños nacionalistas, que ya se han visto cuáles son. Pero resulta que es ahí, en ese modelo excluyente, en el que se ha enseñado a los niños que Cataluña fue durante siglos una nación independiente posteriormente invadida y sometida por España; que la guerra civil fue una guerra de España contra Cataluña; que los catalanes siempre fueron antifranquistas y, ya más modernamente, que «España nos roba». Vaya un modelo.
Y es mentira, además, que la modesta pretensión gubernamental de que el castellano sea incluido en la escuela en condiciones de «razonable proporcionalidad» con el catalán suponga dinamitar el sistema, como dicen ellos. Sólo supone intentar evitar la expulsión de hecho del castellano que se practica en las escuelas catalanas. Hace siete años que el propio Artur Mas lo explicó crudamente en un foro celebrado en la sede de EL MUNDO: «Que monten un colegio privado en castellano para el que lo quiera pagar, igual que se montó uno en japonés en su momento». Es esta filosofía, la suya, la que abofetea el espíritu constitucional. No la de quien pretende abrir un discreto hueco a la lengua de todos.
En Cataluña, el castellano no tiene ningún problema en la calle. Eso es un hecho. Pero es precisamente eso lo que a los nacionalistas les preocupa y lo que pretenden modificar. Resulta, por lo demás, asombroso que el portavoz Homs acuse al Gobierno de intentar una reforma encubierta de la Constitución. Primero, porque, en esta misma línea, el Supremo ha dictado varias sentencias ordenando a las autoridades catalanas el cumplimiento de la ley, cosa que se han negado a hacer porque ni tribunales ni Constitución pararán su camino hacia la libertad. De momento se lo han parado las urnas, pero parece que también se van a hacer los sordos ante eso.
Y, segundo, porque lo que realmente supuso un intento de vaciamiento constitucional encubierto fue el Estatuto aprobado en el Parlamento catalán en 2005, que rompió amarras con la Carta Magna y su espíritu político sin que los líderes de CiU - que iban de segundones, intentando ponerse a la altura de las ocurrencias de Maragall- se sintieran mínimamente escandalizados por la gravedad de la operación. Carecen de toda autoridad política para esgrimir ahora un argumento como ése.

viernes, 14 de diciembre de 2012

martes, 11 de diciembre de 2012

Pepa Bueno is not Carles Francino

Rosa Díez, por fin, entrevistada en la Cadena SER.


 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Europa y los nacionalismos

La opinión de Francisco Sosa Wagner,eurodiputado de UPyD  


                                                                                                                                                               Menos en España, más bien pobre en este género, se multiplican por Europa las reflexiones sobre el futuro de las instituciones europeas, de las naciones y los Estados que las han encarnado, de la democracia, de los sistemas electorales, a la búsqueda de modelos que no signifiquen invariablemente la tergiversación de la voluntad popular. En este sentido resultan interesantes las reflexiones contenidas en el manifiesto que han firmado conjuntamente Daniel Cohn-Bendit y Guy Verhofstadt, presidentes de los grupos verde y liberal, respectivamente, en el Parlamento Europeo. Se trata de dos personalidades relevantes de la escena europea con un pasado conocido: el primero, iniciado en el famoso mayo del 68 parisino, luego continuado en una labor de eficaz crítica social plasmada en libros y en activismo político; el segundo ha sido varios años presidente del Gobierno belga, un oficio truculento que sólo se desea a los enemigos muy encarnizados. Ambos exhiben una vida polémica, la única que merece la pena pues es rica en proteínas y elimina el ácido úrico. Hoy representan a millones de ciudadanos europeos que han votado sus concepciones de la política y de la sociedad.El libro ha salido en varios idiomas, también en español (¡Por Europa!), y por algún sitio he leído que se distribuye gratis en Grecia. La edición contiene además una entrevista jugosa con el periodista Jean Quatremer, del diario Libération. En él los autores defienden su concepción federal de Europa y la necesidad de ir a una convención constituyente tras las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 que sirva como piqueta para desbaratar los defectos de construcción observados en los años de aplicación del Tratado de Lisboa. Pero el librito es además un alegato en toda regla contra los nacionalismos, causantes de todas las perturbaciones que dificultan avanzar en el proyecto europeo. Oigámosles: «Quienes siguen entonando la cantinela nacionalista querrían compartimentar los pueblos detrás de barreras nacionales estancas. En Europa, compuesta en la actualidad por 44 países, se necesitaría un nuevo reparto en 350 Estados autónomos, sin contar los mini Estados como Andorra, Mónaco, etc. Con la misma lógica, África, que alberga una cincuentena de Estados, se transformaría en un continente con más de 2.000 pequeñas entidades nacionales. ¡Qué pesadilla! (…) Hoy el mundo cuenta con 191 Estados. Si seguimos a los nacionalistas en su delirio, esta cifra podría llegar a 5.000. Pero cuando se sabe que la mitad de las personas salidas de esos miles de Estados viven en metrópolis, es decir, en un medio donde coexisten lenguas, religiones y culturas, se advierte inmediatamente la incoherencia de sus postulados. El delirio nacionalista es de hecho el síntoma de su básica inadaptación al mundo multicultural contemporáneo». Y más adelante: «La identidad nacional es el nuevo rostro del nacionalismo. Es el último disfraz de la ideología nacionalista (…) Lejos de nosotros la idea de que no exista una identidad o de que carezca de importancia. Al contrario: es el alma misma de cada individuo. Lo que combatimos es la manera como se manipula para ser utilizada en beneficio de sus representaciones nacionalistas y esclerotizadas de la sociedad. O, todavía más grave, para crear categorías artificiales entre las personas y así mangonear las sociedades (…) Frente a los desequilibrios de la actual globalización económica y financiera, Europa debe promover sus valores sociales, ecologistas y políticos. Europa debe acabar lo que ha iniciado durante los siglos precedentes y completar la mundialización. Para lograrlo se debe cumplir una condición ineludible: Europa debe, de una vez por todas, liberarse de sus demonios nacionalistas». En un momento de la entrevista con Quatremer, Cohn-Bendit reitera: «No se puede negar que emerge un egoísmo regional. Como el Estado-Nación no es capaz de protegernos frente a la mundialización, algunos piensan que un espacio más pequeño será más eficaz (…) Esto es evidentemente falso: el espacio regional no ofrece ninguna protección suplementaria, es justamente lo contrario. Si un Estado no es capaz de resistir frente a la mundialización, ¿cómo lo podrá hacer una región pequeña? El espacio adecuado es sólo el europeo que es el único que nos permitirá defender nuestro modo de vida frente a los otros grandes espacios continentales».Bien claritos los disertos europeístas de Cohn-Bendit y Verhofstadt. Lástima que unas declaraciones tan contundentes se hallen en absoluta contradicción con la presencia en el Parlamento Europeo de diputados españoles y de otros países que defienden justamente las posiciones nacionalistas que ellos tan brillantemente combaten: de palabra en el hemiciclo y con la pluma en este manifiesto. En el caso de los verdes, en el Parlamento Europeo, forman además coalición con la Alianza Libre Europea, una organización política que acoge a «los partidos políticos que tienen como referente el derecho a la autodeterminación». Con la edad, todos sabemos que la vida es el arte de administrar nuestras contradicciones pero, al ser éstas tan clamorosas, convendría que los autores del manifiesto las explicaran con buena letra y haciéndose entender. OTRO LIBRO que circula es el escrito por el periodista y ensayista austriaco Robert Menasse y cuyo título podría traducirse como El mensajero europeo (Der europäische Landbote). Menasse, según ha contado en entrevistas a los periódicos, se instaló en Bruselas porque tenía en la cabeza escribir una novela crítico-satírica de las instituciones europeas. Pero, al ponerse en contacto con personas que en ellas trabajan, fue viviendo una transformación intelectual que le ha llevado a escribir un alegato en su defensa, especialmente de la denostada Comisión, sanctasanctorum o mihrab para muchos indocumentados de burócratas, parásitos y otras modalidades de insectos hemípteros. Lo que le ha salido, aunque yo discrepe de algunas de sus tesis de fondo, es bastante regocijante («la UE es el infierno más cool de todos los que existen en la Tierra»), pero sobre todo es, de nuevo, un alegato en toda regla contra el peligro de los nacionalismos porque «una agotada ideología, la identidad nacional, ha conducido de manera continua a guerras y a cometer delitos contra la Humanidad (…) tener una patria es un derecho de las personas, pero no así disponer de una identidad nacional». En este sentido, la UE es justamente el proyecto para superar esos nacionalismos sangrientos y también los Estados-Nación que han cumplido ya en Europa su ciclo histórico. Considera Menasse que es precisamente la democracia «nacional» la que bloquea el desarrollo de la democracia «trasnacional» de suerte que es imprescindible encontrar un nuevo modelo democrático que no esté ya unido -como está ahora- a la idea del Estado nacional.Si a todo esto unimos las voces de Élie Barnavi, Edgar Morin, Ulrich Beck o las declaraciones recientes a la prensa alemana de Bernard-Henri Lévy, percibiremos que estamos en época de extinción de grandes mamíferos, entre los que ocupan lugar de privilegio los nacionalismos y sus Estaditos de bolsillo. Una vez yertos, la buena educación impone enterrarles y dejar caer sobre su tumba una aureola de tinieblas.

sábado, 8 de diciembre de 2012

El Gobierno y la libertad lingüística: el deshonor y la guerra

Editorial de UPyD.


En la defensa de la libertad lingüística, al Gobierno se le puede aplicar la célebre sentencia de Churchill: "os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra". El Ejecutivo de Rajoy pudo legislar contra la discriminación lingüística que, objetivamente, se impone a millones de españoles en las Comunidades bilingües, pero no lo hizo. Pudo apoyar la Proposición de Ley de Unión Progreso y Democracia al respecto, una iniciativa que, fuera del viciado contexto español, sólo podría calificarse de impecablemente democrática. Pero el PP la rechazó. Hace unos días se supo que, en lugar de obligar a las CCAA a dar la opción a las familias de educar a sus hijos en castellano a través de la educación pública, el Ministro Wert había inventado un retorcido mecanismo en la esperanza de evitar la confrontación con los nacionalistas. Por supuesto, no lo logró. Una vez más, la Generalitat se sitúa por encima de la leyescenifica aparatosos desplantes y pone en marcha la maquinaria mediática que tiene alquilada con el dinero que no destina, por ejemplo, a la sanidad. Hoy sabemos que el Gobierno recula, atemorizado, y que las cosas seguirán como hasta ahora. A pesar de lo cual ya se anuncian nuevos actos patrióticos en contra de las sentencias judiciales que amparan el bilingüismo y a favor de la imposición, de la discriminación y de la marginación. No del castellano, que como lengua que hablan 500 millones de personas ni tiene derechos ni va a desaparecer de Cataluña, sino de las personas que desean ejercer su libertad, su derecho a educar a sus hijos en la lengua común. El deshonor y la guerra. Sin duda, el Gobierno se los ha ganado.

En el más puro estilo Rajoy, el PP no cree que haya que dar la batalla democrática contra el nacionalismo. Cargado de complejos y de hipotecas, rehén de barones territoriales del estilo de Jorge Fernández Díaz (a la sazón Ministro de Interior) o Alicia Sánchez-Camacho, víctimas de la miopía electoral que les lleva a deslizarse al catalanismo (o al vasquismo, o al galleguismo, a cualquier cosa menos al diabólico españolismo) para lograr el cariño de los nacionalistas pata negra, el gran partido conservador español ha dejado de ser español y de ser un partido: es una coalición de intereses locales. Así se explican sus melindres en la defensa de la igualdad de todos los españoles. Felices y aliviados después del batacazo electoral del mesiánico líder de CiU, creyendo desactivada la ofensiva independentista, confiados en que les haga el trabajo algún posibilista con suite en el Palace, olvidan que el nacionalismo va ganando. Cuando un gobierno autonómico puede saltarse las sentencias judiciales, cuando se anteponen supuestos derechos colectivos a los derechos individuales, cuando incluso el Gobierno adopta su lenguaje, los resultados electorales son sólo anécdotas desde una perspectiva histórica. El nacionalismo va ganando cuando, en el año 2012, bien entrado ya el sigo XXI, UPyD tiene que presentar una Proposición de Ley defendiendo aquello para lo que debería bastar la Constitución.

Como no se cansa de repetir Rosa Díez, el problema no son los nacionalistas, sino los partidos que deberían defender la igualdad pero se comportan como nacionalistas. UPyD es el único partido que mantiene un discurso nacional a favor de la igualdad. Hace años que el PSOE interiorizó la lógica de la diferencia y ya no tiene ni remordimientos. Las barrocas iniciativas de Wert podrían indicar que al PP sí le queda algún resto de mala conciencia, aunque bien pudieran ser señuelos para poder presentarse ante su electorado y decir: "lo intentamos, pero fue imposible". A veces se diría que la mayoría absoluta es una maldición para Rajoy, el hombre cuyo epitafio político será: "no pude hacer otra cosa".

25/09/2012 Gorriarán: "Existe la idea aberrante de que las lenguas tienen derechos y no los ciudadanos"

viernes, 7 de diciembre de 2012

Mentecatista

Ahora escucho en una tertulia radiofónica a un opinador estableciendo que el partido Ciutadans es españolista, mientras que UPyD es en cambio ultraespañolista. No me atrevo a decir, Dios me libre, que dicho ente parlante sea un mentecato: pero que al menos es bastante mentecatista, seguro que sí.


Fernando Savater en el País.

jueves, 6 de diciembre de 2012

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ni gallardía ni lucidez

Ciutadans ha sido la demostración práctica de cómo lo pudre todo esa fuerza contaminante que irradia un régimen étnico con tres décadas en el poder regional. En el fondo, los que tomaron las riendas políticas del partido no tuvieron la capacidad de generar un  discurso independiente de las reglas que se habían establecido en la tribu como protocolo incuestionable para entrar en el juego político. Los líderes de Ciutadans, especialmente Albert Rivera, no tuvieron, ni han tenido, suficientes tablas, ni gallardía ni lucidez, para romper la baraja. Se han mostrado incapaces de crear una propuesta atractiva de cara a todos aquellos ciudadanos para los que Cataluña son solo unas hectáreas más de la nación española. La contaminación de las tres décadas de poder ha hecho su efecto incluso en los propios adverasarios del sistema.


Diarios de un francotirador, ALBERT BOADELLA

lunes, 3 de diciembre de 2012

La Cataluña real...

Para comprender hoy la Cataluña real es necesario situarla siempre en dos planos distintos. La exhibición étnica y la oficina de trámites y comisiones, o sea, arriba y abajo.


Diarios de un francotirador, ALBERT BOADELLA



domingo, 2 de diciembre de 2012

sábado, 1 de diciembre de 2012

Señor Mas, tengo malas noticias para usted

Terrorismo de lujo

El terrorismo de lujo. Niños consentidos y sobrealimentados que sembrando el dolor inútil creen contribuir a la liberación de un pueblo para que pueda hastiarse de cocochas y bacalao al pilpil sin nuestra despiadada opresión de españoles.
 Diarios de un francotirador, ALBERT BOADELLA

jueves, 29 de noviembre de 2012

Contra la corrupción política

Traidor Nacional de Cataluña

También me toca admitir que, una vez comprobado mi estado de ánimo actual, nada resulta tan sano como desertar de las fidelidades mentales que lleva implícitas el terruño de nacimiento. Señores, tengo a bien aceptar gustosamente el título honorífico de Traidor Nacional de Cataluña que acabo de concederme con la aquiescencia implícita y mayoritaria de mis exconciudadanos.    

Diarios de un francotirador, ALBERT BOADELLA

martes, 27 de noviembre de 2012

Una misma voz en toda España

Editorial de UPyD.

                                                                                                                                         "Unión Progreso y Democracia nació desde Euskadi para ser un partido nacional que se presenta en toda España sin franquicia, sin cambiar las siglas y sin aceptar excepcionales". Con esta frase, Rosa Díez ha explicado por qué el partido del que ella es portavoz no puede contemplar alianzas, coaliciones o cualquier tipo de asociación con otras fuerzas políticas. Díez ha puesto el ejemplo de lo sucedido al PSOE con el PSC o al PP con UPN. Los partidos otrora nacionales han desaparecido de Cataluña y Navarra respectivamente. Es más, populares y socialistas se han ido desfigurando como partidos españoles para convertirse en sendas coaliciones de intereses regionales, en las que las decisiones no se toman pensando en el interés general, sino tras alcanzar un pacto entre las diferentes baronías o tras la victoria de una de ellas sobre el resto. Así se explican, en buena medida, los males de España. UPyD puede compartir ideas y valores con todos los partidos, salvo con las franquicias políticas del terrorismo. Y dentro de su modelo de democracia entiende el acuerdo y el pacto entre formaciones legítimas como métodos imprescindibles para impulsar reformas importantes y garantizar la gobernabilidad. Así lo ha demostrado en Asturias tras el acuerdo firmado con el PSOE, o en Alcalá de Henares (a pesar de que el PP parezca dispuesto a dinamitar su acuerdo con el partido magenta). Así lo ha demostrado llegando a acuerdos con el PP para fomentar la custodia compartida, o con el Gobierno el fin de los privilegios penales de partidos y sindicatos, o con todos los grupos para reclamar una estrategia contra los suicidios. Pero para que el diálogo sea efectivo y sus resultados justos, las partes deben ser honestas y transparentes, y deben recogerse todos los puntos de vista. En España ha habido posiciones que han dejado de estar presentes en el debate político. Son las que UPyD ha retomado y ha logrado poner sobre la mesa. Lo ha podido hacer porque es un partido independiente, sin cadáveres en los armarios ni hipotecas por pagar. Además, puede defender sus ideas en toda España, y explicar a los ciudadanos que el que vota a UPyD en Gerona y el que lo vota en Huelva están votando lo mismo. Y esto, en España, es un caso único. Para que no se excluya del debate público - ni hoy ni en el futuro - ningún asunto que afecte al interés general, es imprescindible un partido inequívocamente nacional. Sin esta presencia, el debate, los acuerdos y los pactos que configuren la España del futuro estarán sesgados. Bien porque se hayan excluido cuestiones clave o bien porque no se hayan escuchado todas las voces. Cuando UPyD presentó la querella contra Bankia - sirva esta experiencia como ejemplo -, algunos, al no encontrar otro argumento, le acusaron de actuar por electoralismo. Ahora, al quedarse lejos de obtener representación en Cataluña, los mismos critican que se haya negado a pactar con otras formaciones. UPyD, como todos los partidos, quiere votos. Pero no los quiere para que sus líderes salgan en portada, ni para colocar afiliados en chiringuitos públicos, ni para mantener el statu quo. Los quiere para cumplir su programa y su Manifiesto Fundacional. Los quiere para llevar a cabo las reformas que España necesita. Y para lograr su objetivo no puede renunciar a sus principios ni arriesgar su integridad como partido. Tiene que asegurarse de que siempre podrá decir lo mismo en todos los lugares de España.

jueves, 8 de noviembre de 2012

miércoles, 7 de noviembre de 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

Andrés Velencoso

Soy español, catalán y ciudadano del mundo, por este orden. No sé qué quiere hacer Mas, pero independizarnos no nos llevará a ningún sitio. Me siento entre dos aguas: soy muy catalán y defiendo a Catalunya donde voy. Y también muy español, porque mis raíces vienen de Andalucía y La Mancha.


ANDRÉS VELENCOSO

domingo, 4 de noviembre de 2012

Perplejidad catalana

La opinión de Javier Cercas en El País.


El reciente estallido independentista en Cataluña me ha sumido en una mezcla de perplejidad y aprensión. Quizá por eso casi había decidido guardar silencio escrito sobre el asunto; también porque imagino cierta afinidad con los lectores de esta columna, y lo que tengo que decir debería decírselo sobre todo a los que no piensan como yo. Pero el mencionado estallido coincidió con la publicación de mi última novela, y en las entrevistas promocionales me preguntaron por el asunto; contesté más o menos lo que sigue: Yo entiendo que haya gente cabreada y desesperada. Y también entiendo que el cabreo y la desesperación lleven a pensar que ya no podemos estar peor de lo que estamos y que es preferible emprender aventuras que seguir encerrados en este callejón sin futuro. A esto solo puedo contestar con una certeza y una confesión. La certeza es que por supuesto que podemos estar no peor sino muchísimo peor de lo que estamos (de hecho, así hemos estado casi siempre). La confesión es que a mí me encantan las aventuras, pero en las novelas y las películas; en política no: en política soy un partidario feroz del más espantoso aburrimiento, de un tedio letal, suizo o como mínimo escandinavo (y del sistema político más aburrido posible, que es la democracia). Así que, cuando oigo al presidente Mas declarar que ir hacia la independencia supone adentrarnos en “terreno desconocido”, se me ponen los pelos de punta. Para los escritores o los científicos es una obligación pisar terreno desconocido, ir “au fond de l’Inconnu pour trouver du nouveau”, como dice Baudelaire; pero para los políticos, eso debería estar prohibido: si al internarse en lo desconocido el escritor se cae al abismo, no pasa nada, porque solo se cae él; pero si se cae al abismo el político, nos caemos todos detrás (y el abismo es el abismo de la historia). No sé si hace falta añadir, por lo demás, que no soy nacionalista, ni independentista”. Esto viene a ser lo que dije. Desde que lo dije no ha dejado de crecer mi asombro. Me asombró que hubiera quien me felicitara por haber tenido el valor de pronunciar esas palabras. Me asombró cruzarme con una historiadora catalanista que me recordó que Pierre Vilar acuñó la palabra “unanimismo” para referirse a esos momentos sociales en que el temor acalla toda disidencia y crea una ilusoria sensación de unanimidad, y me confesó que ella no se atrevía a decir en público que discrepaba del fervor independentista. Me asombró que haya zoquetes que sigan sin entender que hoy día la izquierda y el nacionalismo –empezando en España por el nacionalismo español– son incompatibles, y zoquetes más zoquetes aún que no entiendan que una cosa es el nacionalismo catalán, que es de unos pocos, y otra cosa la lengua catalana, que es de todos, regalando así un bien común a los nacionalistas. Me asombra el asombro que ha provocado Lara al decir que Planeta se marcharía de una Cataluña independiente, y que el secretario general de ERC diga que una Cataluña independiente sería bilingüe, cuando el independentismo siempre ha sostenido que el bilingüismo conduce a la extinción del catalán. Me asombra la genialidad de Artur Mas, que de un día para otro ha conseguido que Cataluña deje de culparle de todos sus males para culpar de todos sus males a España. Me asombra (y me horroriza) que un expresidente extremeño diga que los extremeños de Cataluña deberíamos ser devueltos a Extremadura, como si fuésemos ganado, y me asombra (y me horroriza) que el presidente catalán, encargado de hacer las leyes y de velar por su cumplimiento, afirme que se saltará la ley. Dicho esto, ya me asombra menos que un escritor casi llame a la insurrección armada o que un político pida que se intervenga Cataluña con la Guardia Civil. Pero lo que más me asombra es que personas en apariencia juiciosas sostengan que la separación de Cataluña se produciría de forma cordial y sin traumas, y que casi todos parezcan creer que es imposible que la situación degenere en violencia: Dios santo, ¿ni siquiera hemos aprendido que en la historia no hay nada imposible, y que los grandes cambios casi siempre se han producido a sangre y fuego? ¿Nos hemos vuelto otra vez tan insensatos y pusilánimes como para no ser capaces de darle una salida civilizada a este embrollo?

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿‘Quo vadis’, Artur Mas?

La opinión en El País de Ana Mar Fernández Pasarín profesora titular de Ciencia Política y de la Administración en la UAB e investigadora del Observatorio de Instituciones Europeas de Sciences Po Paris (CEE).

                                                                                                                                                              Sorprende constatar, día tras día, la ligereza con la que políticos como Artur Mas claman y proclaman la vocación naturalmenteeuropea de lo que sería un Estado catalán independiente del resto de España desplegando, para ello, una retórica de corte esencialmente antieuropea. Asombra un discurso construido en negativo, articulado en torno a unos argumentos fundamentalmente contrarios al espíritu, los valores y el derecho de la UE. “¿Cataluña, próximo Estado de Europa?”. A la vista del desconocimiento que delata una afirmación tan grandilocuente, cabe recordar al presidente de la Generalitat algunos de los principios básicos que regulan la Unión Europea. Principios constitucionales y funcionales que obligan a todos sus miembros por cuanto la legalidad jurídica no es una mera noción abstracta que se puede obviar en función de la oportunidad política del momento. El primero de ellos es el propio concepto de unión. Tal y como estipula el Preámbulo del Tratado de la Unión Europea (TUE), esta organización política encuentra su origen en la voluntad de “acercar los pueblos de Europa en una unión cada vez más estrecha” con el doble objetivo de mantener la paz en el continente europeo y lograr su prosperidad económica. Es decir, Europa como entidad política debe su nacimiento a un principio normativo meridianamente claro: es la preferencia de la unión frente a la fragmentación, la cohesión frente a la desagregación o, si se prefiere, las fuerzas centrípetas (que no centralizadoras) frente a las centrífugas lo que constituye la verdadera garantía de estabilidad política y de crecimiento económico. La actual parálisis de la arquitectura comunitaria, bloqueada por la proliferación de los egoísmos nacionales es una buena prueba de ello. El segundo principio es la idea de integración. Para unir los pueblos de Europa, la fórmula europea consiste en integrar las competencias soberanas y exclusivas de los Estados miembros. En otras palabras, en términos funcionales la construcción europea se basa en un principio básico: la renuncia progresiva, y en grados diversos, de parcelas de poder previamente en manos de los Estados (ya sea a través del gobierno nacional o de los gobiernos regionales, donde existan) y su cesión a un nivel político de carácter supraestatal. Desde la política de la competencia hasta la política monetaria pasando por la política agrícola o medioambiental, el modo de funcionamiento de la UE pasa por la inclusión en conjuntos más amplios y no por el repliegue localista. Hoy en día, el 70% de la legislación y, por lo tanto, de las políticas públicas que vinculan a los Estados miembros (y, en consecuencia, también a sus regiones) encuentran su origen en una normativa europea. Responsabilizar en exclusiva al Estado de los males propios es fácil y probablemente rentable desde el punto de vista electoral pero no se justifica desde la perspectiva de la realidad de los procesos decisorios. Ello remite a un tercer principio: el interés general. La Unión Europea ha sido posible porque unos hombres de Estado —esa categoría en vías de extinción— como Jean Monnet o Konrad Adenauer tuvieron la clarividencia suficiente para darse cuenta de que el bien particular pasa por el bien común. Tras las devastadoras consecuencias de la Primera y Segunda Guerra Mundial, precisamente relacionadas con la marea de ultranacionalismos populistas que anegaron Europa a principios del siglo XX, los Padres Fundadores tuvieron la inteligencia necesaria para darse cuenta y hacer comprender a las sociedades europeas que solo sumando y no restando se puede lograr un bien superior y en beneficio de todos. Un valor y principio de gobierno que encarna la propia idea de Comunidad Europea y condensa el lema europeo: “unidad en la diversidad”. Esta visión es también la que sustenta el desarrollo de otro vértice del ordenamiento constitucional europeo: la solidaridad interterritorial como factor de cohesión económica y social. Solidaridad europea como condición para el bienestar económico del conjunto y no de una parte de la Unión. Cataluña se ha beneficiado de ingentes cantidades de fondos estructurales europeos debido a su pertenencia a España y en virtud de la aplicación de este principio de solidaridad. El discurso actual, simplista y con tintes populistas, del expolio fiscal no es precisamente la mejor manera de hacer méritos en Europa. En efecto, ¿No augura ello acaso que, mañana, en el caso de que Cataluña tuviese que contribuir de forma neta al presupuesto comunitario, Artur Mas podría emprender una campaña en contra de Polonia, Hungría, Rumanía o Bulgaria diciendo que "roban a Cataluña"? ¿Comenzaría una campaña de propaganda en contra de la financiación de redes transeuropeas en los países de Europa central y oriental con la misma inquina con la que se está actualmente movilizando en contra del AVE gallego o del corredor central? Participar plenamente del proceso de construcción europea requiere algo más (y sobre todo, algo distinto) que el ilusionismo político, la búsqueda de chivos expiatorios y la demagogia populista e insolidaria. Por último, los anteriores principios y valores se hacen efectivos en la casa europea a través de una regla formal y de extraordinaria importancia que no se puede eludir: el respeto de la jerarquía normativa establecida y pactada por todas las partes firmantes de los Tratados constitutivos europeos. Un líder responsable tendría que tener en cuenta que amenazar con el incumplimiento de la norma constitucional adoptada en su momento dice poco o nada a favor de la fiabilidad y lealtad institucional como socio comunitario, además de que socava de manera profunda la seguridad jurídica que un jefe de gobierno debería transmitir a sus conciudadanos. Todo ordenamiento jurídico se rige por un principio esencial que es el pacta sunt servanda. Las reglas del juego están hechas para ser respetadas. Ello no significa que sean inamovibles pero sí que se deben respetar mientras no existan otras adoptadas por el conjunto de los que conforman la soberanía popular. En definitiva, no sabemos a dónde va o pretende ir el presidente de la Generalitat. Lo que sí podemos decir es que enarbolar la bandera europea es condición necesaria pero no suficiente para ser miembro de la UE. Más allá de los condicionantes legales que rigen toda adhesión, existen unos valores y principios anclados en la historia y en la propia idea de Europa unida y como tal, exigibles a todos los que pretenden formar parte de ella. Pretender jugar en la liga europea cuando uno demuestra día tras día una escasa capacidad para desenvolverse sin romper en una liga más próxima, como es la española, no parece la manera más acertada e informada de hacer valer unas credenciales europeas. En efecto, demuestra no haber entendido ni hacia dónde pretende ir Europa ni, sobre todo, a dónde no quiere volver.

martes, 30 de octubre de 2012

Ensimismada, suspicaz, tribal.

Esa Catalunya independiente con la que sueñan algunos resulta muy poco atractiva: ensimismada, suspicaz, tribal. Es una Catalunya en la que no me gustaría vivir. Mi condición de español no me entusiasma, pero es lo que me ha tocado, y en esa Catalunya, por mi condición de escritor en castellano, tendría que elegir entre ser uno de los últimos de Filipinas o especie protegida, algo así como el lince ibérico. No tengo vocación ni de una cosa ni de la otra.
 IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN

jueves, 25 de octubre de 2012

El drama del nacionalismo

En aras del egoísmo se sacrificó el amor a la patria y se fomentó una política anti-española, no como resultante de un odio, pero sí de un cálculo. Pero este discurso calculado y demagógico llevó finalmente al odio. Y no hay peor odio que el que no se puede objetivar y racionalizar. Éste es el drama del nacionalismo actual: que sabe que odia, pero no sabe por qué odia.
 Historias ocultadas del nacionalismo catalán, JAVIER BARRAYCOA

miércoles, 24 de octubre de 2012

lunes, 15 de octubre de 2012

viernes, 12 de octubre de 2012

La Cataluña positiva y la negativa

La Cataluña positiva:                            

                                                                                                                                                                                                                                          
Y la negativa:
                                                                                                                                                                                     

domingo, 7 de octubre de 2012

Mario Vargas Llosa, un Premio Nobel que se moja.

Javier Cercas

"El nacionalismo fue el cáncer de Europa y amenaza con volver".                                                                                                                    

JAVIER CERCAS
  

jueves, 4 de octubre de 2012

Manipulación infantil

Yo creo que el problema no es el catalán. El catalán es una de mis dos lenguas y es un orgullo para mí que así sea. El problema es el uso perverso que se hace del catalán, la pedagogía del odio que se practica usando como herramienta una de mis dos lenguas. Me viene a la cabeza un ejemplo. Hace unos años la televisión autonómica catalana emitió una serie titulada "Els Lacets". En ella dos tribus prehistóricas "catalanas" (una donde lo importante es trabajar "el seny" y otra en lo que lo importante es divertirse "la rauxa") viven cerca del río Llòbrec (¿Llobregat?) a los pies de la montaña sagrada (supestamente Monserrat)... son felices aunque no se entienden... pronto sin embargo tendrán que hacerlo porque de más allá de los Monts Negres (¿monegros?) llegará una terrible tribu llamada Barbarita que pretende invadirlos y subyugarlos... estos barbaritas van montados en toros y tienen una pinta de gorila idiota muy terrible y en clara contraposición con los bellos lacets...
Con la crisis no me extrañaría que volviesen emitir esta serie infantil que consigue inquistar en nuestros niños el odio a todo lo que huela a español.



viernes, 28 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Embajada española en Barcelona

"Me veo como español en la tierra que nací gracias al pasaporte que me expendirá la futura embajada española en Barcelona".
                                                                                                                                                               ALBERT BOADELLA

sábado, 22 de septiembre de 2012

miércoles, 19 de septiembre de 2012

sábado, 15 de septiembre de 2012

Mamandurria

...El resto, a estas altura es una mamandurria. En la Unión Europea se amplían las adhesiones y las coincidencias, mientras que se suavizan peculiaridades y las fronteras. ¿Independencia? ¿Están hablando en serio? ¿O se trata de distraer la atención de un mal gobierno?

Antonio Gala en EL MUNDO.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La secesión de Cataluña y la política de la mentira.

La opinión de Carlos Martínez Gorriarán.  
                                                                                                                                                                                     El refrán avisa de que para el perro flaco todo son pulgas; España es ahora un perro escuálido y todas las pulgas están de fiesta. Así el separatismo, ese estadio último del nacionalismo, emplea la crisis como oportuno combustible para su hoguera. Es un discurso simplón, narcisista y falaz y, por tanto, seductor: formar parte de España es una desgracia que nos hace sufrir una crisis que no merecemos (somos inocentes de la mala gestión propia); si fuéramos un Estado independiente superaríamos la crisis manteniendo nuestro elevado nivel de vida (pues no somos unos vagos subvencionados); ha llegado la hora de romper con España para recuperar nuestro dinero (que nos han robado para dárselo a los vagos). Eso es todo, y que Europa nos lo bendiga. Buena parte de la sociedad catalana recurre a este discurso tóxico para explicar todas sus tribulaciones efecto del mal gobierno propio, y este 11 de septiembre se ha manifestado en masa para hacerlo bien visible. Se trata de la secesión para conseguir privilegios, para decirlo claramente; justificarla invocando la defensa de la cultura, la identidad o la justicia intenta revestir de dignidad una ansiedad muy material. Es el prejuicio de que sin el famoso “déficit fiscal de Cataluña”, entendido como un robo, los catalanes podrían disfrutar de mayor bienestar sin pagar más impuestos, en una especie de actualización del milagro de los panes y los peces. Exactamente el mismo discurso que emplea ese populismo de los países europeos más ricos opuesto a cualquier clase de ayuda a sus socios comunitarios en dificultades, como los Verdaderos Finlandeses o el Partido de la Libertad holandés. Sólo la inmarcesible estupidez de la izquierda senil española sostiene que ese egoísmo ultranacionalista y eurofóbico sea fascismo en el norte de Europa y progresismo en Cataluña o el País Vasco. La única diferencia con los populistas nórdicos, aparente, es que el separatismo catalán reclama un Estado en Europa pretendiendo ignorar la dificultad de que entre en la Unión Europea un nuevo Estado surgido del desmembramiento de un Estado miembro, Caja de Pandora que el europeísmo democrático no puede admitir. Europa se ha construido con la renuncia al nacionalismo y la cesión de soberanía: mal encaje tendría un Estado nacionalista surgido de todo lo contrario. Se ha mentido a la sociedad catalana sobre este asunto, a fondo y adrede. Toda esta ansia de secesión se levanta sobre una montaña de mentiras: es falso que España robe a Cataluña, falso que la Comunidad Autónoma pague impuestos que sólo pagan ciudadanos y empresas, falso que el déficit de balanza fiscal tenga otra explicación que la transferencia de recursos de una región más desarrollada a otras que lo están menos, falso que Cataluña sea una nación salvo para el imaginario nacionalista, falso que una Cataluña eventualmente miembro de la Unión Europea se viera liberada de contribuir a los fondos comunitarios en proporción a su riqueza (irónicamente, el expolio de Cataluña continuaría igual o mayor, sólo que el dinero catalán pasaría por más manos antes de llegar de nuevo a Andalucía o Sicilia…) A diferencia del caso vasco, donde la violencia terrorista ha jugado un papel crucial, en el catalán el máximo mérito corresponde a la institucionalización de la mentira como discurso único. Pero la responsabilidad corresponde sobre todo a las fuerzas políticas tradicionales y a ciertas instituciones del Estado, como el Tribunal Constitucional. Nadie puede reprochar al nacionalismo que lo sea, pero sí a partidos como PP, PSOE o IU su total incapacidad para hacer frente a un proyecto destructivo del Estado democrático español. Lo que han conseguido con su actitud obsecuente y servil es convertir al nacionalismo en el modo ordinario de hacer política en España, y los propios PSOE y PP se han convertido en confederaciones de partidos regionales sin un proyecto común. Si los responsables de sostener el orden constitucional se lo toman a beneficio de inventario, ¿qué tiene de raro que lo hagan los separatistas? ¿Vamos a pedir a Mas lo que no se pide a Rajoy y Rubalcaba? Cierta corriente de opinión insiste en desdramatizar la secesión y pedir, en todo caso, que sea ordenada. ¡Como si el asunto dependiera de las formas y no de los objetivos! La cuestión de principio es si la secesión de una parte de un Estado democrático es o no democrática. Puede parecerlo si el procedimiento es pacífico, pero se trata de una apariencia: aunque sea mejor, ya puestos, que una secesión no sea físicamente violenta, la ruptura unilateral de una comunidad democrática, y eso es la secesión de una parte, viola la Constitución y actúa contra la igualdad y libertad ciudadanas. Pues el problema de la secesión es que una parte decide unilateralmente en lo que afecta a todos. Es una imposición bajo el chantaje de una rebelión violenta: la parte a la que se le impone la secesión queda privada de su derecho a decidir, que el nacionalismo sólo reconoce para sí mismo, y los ciudadanos no secesionistas, atrapados en la parte separada, quedan privados de su ciudadanía original, o si se niegan son convertidos en extranjeros en su propio país u obligados al exilio. En ef ecto, si se celebrara un referéndum resolutorio de secesión en Cataluña y se ganara por un X% frente a un Y%, se privaría a los segundos de su ciudadanía española (y europea), y al resto de españoles se les impondría la ruptura de su sistema constitucional. Aunque sea pacífico nunca será democrático, como no lo es ningún retroceso institucional de la igualdad y de la libertad. Reivindicar el derecho de autodeterminación, pacífico o a bombazos, es semejante a defender el derecho a expulsar de un territorio a la minoría no nacionalista o impura: la limpieza étnica. Por eso no hay ninguna constitución democrática del mundo que recoja el derecho de autodeterminación dentro de su territorio. Las excepciones soviética y yugoslava no eran constituciones democráticas, y en Yugoslavia condujeron a sangrientas guerras civiles y limpiezas étnicas. Contra lo que pretende el nacionalismo la democracia no es la decisión de los pueblos –el derecho colectivo a decidir-, sino el disfrute de las libertades individuales mediante la igualdad ante la ley (isonomía) y de oportunidades que debe instaurar el Estado de derecho. Las igualdades y libertades son de las personas, no de los “pueblos” (salvo de modo retórico), y esa titularidad personal de los derechos es la que destruye cualquier proceso de secesión de la comunidad política democrática. En definitiva, ¿qué podemos hacer los demócratas de Cataluña, de toda España y de Europa para evitar un proceso de secesión que, aunque fuera pacífico, violaría los objetivos y reglas de la democracia? Creo que, en primer lugar, decir la verdad. La verdad axiológica de que dentro de un Estado democrático no hay derecho a la autodeterminación ni por tanto a la secesión. Y la verdad instrumental de que una Cataluña independiente que formara parte de la Unión Europea, lo que no sería nada fácil a medio plazo, tampoco gozaría de soberanía monetaria ni fiscal. Pues en una Europa obligada a la unión fiscal y presupuestaria para salvar el euro, no hay lugar para regímenes de Concierto Económico, ni vasco y navarro ni catalán; pronto lo veremos. De manera que la alternativa realmente secesionista sería volver a una Cataluña aislada, irredenta y solitaria, ajena a la Unión Europea y mal vista en sus países vecinos. Si se dijeran estas verdades y otras un número suficiente de veces el fervor secesionista que ha prendido en Cataluña perdería mucha virulencia. Y quizás conseguiríamos mejorar la calidad de nuestra democracia en lo que realmente importa, que no es en la satisfacción de pasiones nacionalistas y proyectos egoístas e ignorantes, sino en el progreso de la igualdad y la libertad de las personas en cualquier territorio donde vivan. Para empezar, el Gobierno de España, y si es necesario el Parlamento nacional, debe dar garantías a la opinión pública y a los demás Estados de la Unión de que el dinero del rescate pedido por las CCAA, comenzando por Cataluña, no podrá usarse para financiar procesos de secesión en ningún caso, para lo que se exigirá el cumplimiento de detalladas condiciones políticas a los beneficiarios. No es aceptable que el dinero español y europeo sirva para desestabilizar España y la Unión Europea volviendo a un mundo de nacionalismos egoístas y agresivos como los que desencadenaron dos guerras mundiales en un pasado muy reciente. Sería un avance hacia la política basada en decir la verdad. Otro, abrir de una vez un debate para un proceso constituyente de España del que surgiera un Estado federal igualitario, sin discriminación ni privilegios de sus CCAA, y con un Estado común fuerte y eficiente.

Somos Libres

miércoles, 12 de septiembre de 2012

12-S: La Diada Nacional de la Frustración

Ayer muchos catalanes ocuparon las calles barcelonesas en motivo de la Diada más independentista de la historia. Pero hoy ya es otro día, y hoy es cuando empieza la frustración de esas personas. Los políticos catalanes han embarcado, a sabiendas, a los catalanes en una misión  imposible....Cataluña no será independiente en los próximos años porque con la que está cayendo económicamente Europa no lo va a permitir, porque el resto de España quiere a Cataluña en su seno y principalmente porque la mayoría de catalanes no queremos. Hoy empieza la frustración, culpa de esos políticos que utilizan a los ciudadanos como meros peones.

martes, 11 de septiembre de 2012

SOM 6 MILIONS

Pues ya ha acabado el akelarre independentista celebrado en Barcelona. Unos dicen que han ido 300.000, otros que si un millón y medio... Está claro que si somos 7.600.000 cataalanes no me equivoco al afirmar que hoy más de 6 millones nos hemos quedado en casita. Y muchos de ellos viendo como su selección ganaba a Georgia. SOM 6 MILIONS!!!

Mi Diada

Día festivo en mi Comunidad Autónoma. Y esta tarde mientras otros catalanes exhiben banderas de países imaginarios yo me pondré delante de la televisión para ver un interesante partido de fútbol.  Georgia-España, hoy empieza nuestro camino para revalidar el título de campeones del mundo. ¡Un país, una selección!

domingo, 9 de septiembre de 2012

La humildad tiene un nombre, Celestino Corbacho

Esta semana el PSC ha cambiado parte de si organigrama, como Celestino Corbacho no quería mojarse por ninguna de las partes,  pero tenía que decir algo, decidió salir por la tangente y alabar a Joaquim Nadal, uno a los que se les ha limado poder. Eso sí Celestino Corbacho lo ha hecho a su manera, demostrando su gran humildad: "Girona no sería Girona sin Joaquim Nadal como L´Hospitalet no hubiera sido lo mismo sin Celestino Corbacho" Tras estas palabras lo mejor es no añadir  nada, se comenta por sí sólo.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Quejas en L'Hospitalet

La carta de un lector hospitalense publicada en El Periódico de Catalunya.

Vivo en L'Hospitalet, en el barrio de la Florida, y los vecinos sufrimos actos incívicos debido al aumento demográfico de los últimos años. No se respetan las normas de convivencia establecidas: horarios de cierre de los establecimientos, música hasta altas horas de la noche y peleas. Esto deriva siempre en lo mismo: los que trabajan y madrugan no pueden dormir, y las calles son escaparates de latas de cerveza. Solemos llamar a los Mossos, pues disponemos de una maravillosa y nueva comisaría en el barrio, pero el 90% de las veces nos desvían a la Guardia Urbana alegando que ellos no se ocupan de estos temas. Su comisaría está en la otra punta de L'Hospitalet y no da abasto, así que cuando llegan es demasiado tarde. Yo me pregunto: ¿para qué necesitamos y estamos pagando una comisaría que no se encarga de nuestros problemas?


Sergio Salesa, L´Hospitalet de Llobregat

miércoles, 29 de agosto de 2012

Melancolía independentista

Le ha sucedido a  Artur Mas en Cataluña. tantos años esperando el papel de prima donna para luego frustrarse como una corista. De hecho los proyectos nacionalistas y soberanistas navegan endogámica y sistemáticamente contra corriente.                                                                                                                  Primero les sorprendió la inercia de la Europa sin barreras. ahora lo ha hecho la dependencia inexcusable del dinero exterior, de forma que resulta inconcebible aspirar a la soberanía cuando el modelo es financieramente inviable y cuando el prosaísmo del cobrador del frac ha neutralizado a los rapsodas de la melancolía independentista.




La opinión de Rubén Amón en El Mundo.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Campaña para atender a inmigrantes en España

California is not Spain

"Nadie en EEUU podría aceptar que hubiese una representación de Califrornia en Madrid aparte de la embajada".

Jorge de Esteban, catedrático de Derecho Constitucional.

domingo, 19 de agosto de 2012

jueves, 16 de agosto de 2012

Un cañón en el culo

La opinión de Juan José Millás en El País.




Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. Ese cerdo hijo de puta puede hacer, por ejemplo, que tu producción de trigo se aprecie o se deprecie dos años antes de que la hayas sembrado. En efecto, puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.
Estamos hablando, para ejemplificar, de la cosecha de un individuo, pero lo que el cerdo hijo de puta compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.
La primera operación que efectúa el terrorista financiero sobre su víctima es la del terrorista convencional, el del tiro en la nuca. Es decir, la desprovee del carácter de persona, la cosifica. Una vez convertida en cosa, importa poco si tiene hijos o padres, si se ha levantado con unas décimas de fiebre, si se encuentra en un proceso de divorcio o si no ha dormido porque está preparando unas oposiciones. Nada de eso cuenta para la economía financiera ni para el terrorista económico que acaba de colocar su dedo en el mapa, sobre un país, este, da lo mismo, y dice “compro” o dice “vendo” con la impunidad con la que el que juega al Monopoly compra o vende propiedades inmobiliarias de mentira.
Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también, los hijos, de ese ejército de cabrones protegidos por los gobiernos de medio mundo, pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.
Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.
A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.
La economía financiera, si vamos entendiéndolo, significa que el que te compró aquella cosecha inexistente era un cabrón con los papeles en regla. ¿Tenías tú libertad para no vendérsela? De ninguna manera. Se la habría comprado a tu vecino o al vecino de tu vecino. La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.
Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo. Y vive Dios que las fuerzas del orden se emplean a fondo en la protección de ese hijo de puta que le vendió a usted, por medio de una estafa autorizada, un producto financiero, es decir, un objeto irreal en el que usted invirtió a lo mejor los ahorros reales de toda su vida. Le vendió humo el muy cerdo amparado por las leyes del Estado que son ya las leyes de la economía financiera, puesto que están a su servicio.
En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado. Llevan ya cuatro años metiéndonos por el culo ese cañón. Y con la complicidad de los nuestros.

lunes, 13 de agosto de 2012

Rosa

Fue rosa con espinas en el Partido Socialista hasta que le empachó el plato por grasiento y caducado. Metió entonces en la olla un poquito de esto, otro de aquello y se inventó una receta llamada UPyD que sabe a "pura vitamina" y huele a fresco. A vivo.


Cote Villar en El Mundo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

lunes, 30 de julio de 2012

Fets diferencials

En la cuestión de ser aceptable en Cataluña, el catalanismo admite algunos grados. Puedes ser un poco más o un poco menos nacionalista siempre que seas de izquierda. Joan Ferran puede hablar de la "costra nacionalista" pero le salva ser del PSC. Lo que te convierte decididamente en facha y anti-catalán es ser de derechas y no nacionalista. De hecho, no hay ni un nacionalista por conservador, antiabortista o neocon que se defina como de derechas. Joan B. Culla tiene un libro, "La derecha española en Cataluña", donde asegura con todo el morro que desde la Transición hasta la fecha, la derecha en Cataluña es única y exclusivamente española. Es decir, extranjera, ajena a la mentalidad y a la historia política local. Parece que en esto sí debe haber alguna justificación genética. Nos falta el cromosoma de ser de derechas. Es uno de nuestros "fets diferencials".


Citileaks, los españolistas de la plaza real. MARIA TERESA GIMÉNEZ BARBAT

Incompetencia

"No atribuyas a la conspiración lo que es perfectamente explicable por la incompetencia"

NAPOLEÓN BONAPARTE

viernes, 27 de julio de 2012

Vulgata Nacionalista

"El delirio político" es endémico en mi tierra. Unos padecen la fiebre porcina y otros el separatismo. Es poner los pies aquí y, vengas de Iznájar o de donde vengas, acabarás recitando la Vulgata Nacionalista.



Citileaks, los españolistas de la plaza real.  MARIA TERESA GIMÉNEZ BARBAT

martes, 24 de julio de 2012

Emergencia de una facultad nueva

Y Ana Nuño se dolía de la reacción de Ana Mª Moix. La escritora se tenía por antinacionalista pero temía nuestro posible "españolismo". Vaya hombre. Supongo que no le hubiera llamado eso a la cara a ninguno de los del grupo. Pero para algunas personas, el todo no era la suma de las partes sino un artefacto nuevo. Nadie era "españolista" a nivel particular pero el conjunto del grupo sí que lo era. Es el milagro de lo que los científicos llaman "emergencia" de una facultad nueva.


Citileaks, los españolistas de la plaza real. Mª TERESA GIMÉNEZ BARBAT

lunes, 23 de julio de 2012

El cielo no tiene patria

El norte de Catalunya está ardiendo. Prueba de ello es que muchos catalanes nos hemos despertado oliendo a desgracia. Han salido alcaldes de la zona afectada criticando la falta de efectivos para acabar con el incendio pero la cosa parece que se está solucionando. A pesar de los recortes económicos y también mentales, Catalunya ha recidibido hidroaviones del Estado, de otras comunidades españolas y también de Andorra y Francia. Afortunadamente en el cielo no hay fronteras, afortunadamente el cielo no tiene patria.

"¿Usted llama coraje a ir siempre contra los más débiles?"

domingo, 22 de julio de 2012

Otra vez será Saúl.

Según los estatutos del COE, el abanderado español en los Juegos Olímpicos de Londres debería haber sido el piragüista Saúl Craviotto pero al final final han elegido al mediatíco Pau Gasol. El ilerdense se lo ha tomado con filosofía y ha felicitado al de Sant Boi como seguro que también lo hubiese hecho otro de los favoritos para haber sido abanderado, el jugador de Hockey hierba, Pol Amat. 
   De todo esto, trasciende la multitud  de catalanes dispuestos a portar con orgullo la bandera de todos los españoles.

viernes, 20 de julio de 2012

"Lo peor no son las medidas, lo peor son las mentiras"

Fraude electoral

La carta de una lectora publicada en El País.



Soy socio de una cooperativa. Hace unos meses vino a mi empresa un comercial ofreciéndonos la materia prima que utilizamos a unos precios y con unas ventajas muy interesantes, he de decir que no estábamos muy contentos con el proveedor que teníamos. Firmamos un contrato con él por cuatro años como proveedor principal.
Pasados unos meses de la firma del contrato, los productos que nos traía y los precios no coincidían con lo acordado, eran de peor calidad y más caros. Hablamos con él y nos explicó que a su empresa tampoco le gustaba incumplir el contrato, pero que a su vez, las circunstancias del mercado y su proveedor, que era de otro país, les estaban obligando a aceptar condiciones distintas a las pactadas. Por esa vez aceptamos.
Unos meses después los productos y los precios volvían a empeorar, se seguía incumpliendo lo firmado en contrato y lo prometido después. Reunidos en asamblea, los socios de la cooperativa, decidimos denunciar el contrato por incumplimiento y buscar otro proveedor que no nos mintiera.
Lo has entendido correctamente. Soy español, mi empresa es España y el comercial el PP.— Reyes Maestre Fraguas.

miércoles, 18 de julio de 2012

lunes, 16 de julio de 2012

domingo, 15 de julio de 2012

Descreídos

Ser descreído y tener interés por la ciencia suele resentir cualquier veleidad metafísica. Por lo menos a algunos. Para nosotros no creer en dioses, horóscopos o pulseras magnéticas nos inclina a no creer tampoco en mitos fundacionales, esencias ni unidades de destino en lo universal. La metafísica, el esencialismo más ubicuo en Cataluña es el de esa "identidad" inmutable y unidimensional que no nos exigen quienes, como los sacerdotes de todas las religiones, viven de ella. Y como el nacionalismo es la única verdad transversal de esta tierra y el pesebre más agradecido, casi nadie nos recibe.


Citileaks, los españolistas de la plaza real. MARIA TERESA GIMÉNEZ BARBAT

viernes, 13 de julio de 2012

Medio año con el PP

Italia-España

En fútbol, los españoles ganamos a los italianos por goleada. y en desvergüenza política también...

jueves, 12 de julio de 2012

Andrea Fabra o cómo la gentuza puede llegar a ser diputada

Aquí vemos a Andrea Fabra, Diputada del PP, aplaudiendo y gritando "Qué se jodan" cuando Rajoy anuncia el recorte en desempleo. Cada segundo que sigue como Diputada es un segundo en el que  avergüenza a todos los españoles que, supuestamente, representa.


miércoles, 11 de julio de 2012

"Recortan a los débiles para no tocar las autonomías"

Así gobierna Bildu.

En este video vemos la calaña de Josetxo Ibazeta, hasta hace unas pocas horas, asesor de Bildu en el Ayuntamiento de San Sebastián.


El IVA según el Gobierno

"Subir el IVA es un sablazo de mal gobernante que daña a los que menos tienen"

MARIANO RAJOY (18-04-2010)


"Si usted quiere que la economía española duplique su caída, suba el IVA"
                                                
CRISTÓBAL MONTORO (15-01-2012)


lunes, 9 de julio de 2012

domingo, 8 de julio de 2012

¿Y cómo llamaréis a vuestra España?

Ya sé que hay independentistas pero eso no es lo que más preocupa, es lógico y normal que otras personas no piensen igual que yo. Lo que más me inquieta es que cada vez, con más frecuencia, se oyen voces comodonas e insolidarias de españoles que , supuestamente, comparten bando. Jiménez Losantos, César Vidal.... personas que afirman que una España sin Cataluña sería mejor. Necesitamos la ayuda de todos los españoles pero no estáis obligados a ofrecerla. Eso sí, os pregunto: ¿Y cómo llamaréis a vuestra España? porque España sin Cataluña no será España, será otra cosa...otra cosa peor.

jueves, 5 de julio de 2012

España como problema

La opinión de Francisco Sosa Wagner en El Mundo. La situación política e institucional en que se halla España es penosa. Si queremos formularlo de manera sencilla podemos decir que, en puridad, «no hay dónde mirar». Da igual que hablemos del Tribunal Constitucional, del Gobierno, de los bancos, de los parlamentos, de las cajas de ahorro, de la universidad, del Rey y de la monarquía, de las comunidades autónomas, de los municipios o de las provincias… todo está empantanado, las apariencias de falsos paraísos se nos han desvanecido. Preciso es decirlo con claridad: tenemos unas instituciones públicas de cartón-piedra y desde ellas, desde su fragilidad, desde su condición de simples sombras constitucionales, es imposible hacer frente a ningún empeño serio. Ante esta pavorosa situación, resulta un lugar común sostener que «faltan intelectuales» y se evocan tiempos en los que estos ejercían una función de faros o guías en los grandes debates nacionales. Si miramos a nuestro pasado, una época especialmente tormentosa fue la que se sitúa en los principios del XX conocida como crisis del 98. En buena medida podemos compararla a nuestras actuales desgracias pues, si entonces certificamos la pérdida de los últimos jirones del imperio, ahora hemos de certificar el desvanecimiento del Estado, al menos en la imagen que el siglo XX fabricó del mismo y nos legó. Si entonces lloramos sobre los despojos de la patria vencida, ahora lo hacemos sobre los títulos de una deuda que se desparrama a la manera de un tumor infectado y venenoso. Pues bien ¿qué es lo que escribían los «cráneos privilegiados» de esa época cuando advirtieron la palidez de las señales que estaba emitiendo España? Es decir, cuando se vieron obligados a pensar en Españacomoproblema, título este que dio Pedro Laín Entralgo a un documentado ensayo (que tuvo su réplica, desvaída, en la España sin problema de Rafael Calvo Serer). Por aquellos años, cuando las Filipinas en Asia o Cuba en América, ya eran espuma o el recuerdo de los horrores de la manigua, se empieza a hacer consistente la meditación sobre Europa. El más despachado fue Unamuno con su lema de «españolizar Europa», un aspaviento que se vería obligado a matizar. Fuera de los casos de un Ángel Ganivet que sueña con una España convertida en «la Grecia cristiana» o Ramiro de Maeztu para quien el camino acertado es el de la Hispanidad, lo cierto es que en los regeneracionistas de Joaquín Costa y en los ensayistas del 98 o del 14 hay un claro latido europeo que, sin embargo, pronto abandonarían para ensimismarse con la tierra, con el idioma o con el arte. Ninguno de ellos tuvo una idea clara de lo que era Europa, viajaron poco y en idiomas andaban flojos -fuera de los casos de Unamuno y de Antonio Machado, profesor de francés-. Significativo es Manuel Azaña que vivió en Francia y, sin embargo, lo vemos encerrado en las fronteras españolas cuando está ocupando la Presidencia del Gobierno. Por sus escritos sabemos que casi su único contacto exterior era el embajador de Francia en Madrid y advertimos asimismo cómo ignora la llegada de Hitler a la cancillería y las barbaridades que los nazis pronto comenzaron a perpetrar, entre otras novedades de bulto de la política europea. De la Sociedad de Naciones habla sin entusiasmo y se alegra de que Lerroux anduviera por allí, para él un alivio pues se ha evitado que enredara por España. En las Memorias de Salvador de Madariaga hay abundantes pruebas de la alergia que producía al Azaña gobernante viajar o entrevistarse con mandatarios extranjeros. Lo suyo era acercarse en coche al Escorial y los pequeños desplazamientos a la sierra. Apoyados en la pértiga del tiempo llegamos al único pensador que sí sabía lo que significaba la apuesta europea. Me refiero -claro es- a José Ortega y Gasset. «Europa es ciencia antes que nada: amigos de mi tiempo, ¡estudiad! Y luego, a vuestra vuelta, encendamos el alma del pueblo con las palabras del idealismo que aquellos hombres de Europa nos hayan enseñado». Un texto que hubieran suscrito Ramón y Cajal y el resto de los hombres de ciencia contemporáneos -Gregorio Marañón, Pío del Río Hortega…-. Por eso Ortega tiene claro que «si creemos que Europa es la ciencia, habremos de simbolizar a España en la inconsciencia». Y el método para europeizar a España, para que pase de la inconsciencia a la ciencia es la educación. Una educación que no es obra de la espontaneidad sino «de la reflexión: hemos de fingirnos un yo ideal, simbólico, ejemplar, reflexionando sobre el alma y el carácter europeos». No es necesario insistir: las enseñanzas de Ortega -¡tan primorosamente escritas!- siempre están de actualidad y a ellas es preciso volver cuando se quiere meditar sobre España y Europa. De sus enseñanzas vivimos quienes proponemos recetas para que Europa avance hasta dar con una fórmula que evoque -aunque no coincida- con la de los Estados Unidos de América pues sólo desde ella podremos hacer frente a las conmociones que está viviendo el planeta. En este sentido es falso que no existan intelectuales en España que estén cuidando la brújula de la buena dirección. Los hay y están presentes en los debates nacionales. Lo que sí echo en falta es la denuncia de la situación interna española con la energía que la situación exige. Aunque se atisban indicios de desentumecimiento, es preciso que el murmullo devenga en discurso, que los pocos solistas que hoy tararean se conviertan en un coro que inunde el escenario. Y hay que llamar a las cosas por su nombre: es preciso reformar el sistema electoral y reformar la Constitución. Y como a este texto le hemos bajado de su pedestal mítico el verano pasado, cuando en un aleteo de mariposa le incorporamos un artículo barroco, vamos a defender que lo mismo se haga este verano o un poco más allá, acaso cuando los árboles pierdan su pudor y se nos muestren in puribus. Con el apoyo del artículo 167 de la Constitución hay que transformar el título referente a las comunidades autónomas y diseñar una nueva Administración local, hay que suprimir el Consejo General del Poder judicial, hay que dotar a las universidades de un nuevo sistema de gobierno que las libere del cerco feudal en el que están aherrojadas. El sistema de nombramiento de los magistrados del Tribunal Constitucional es muy arriesgado de cambiar pero, si se desplazara su sede a una capital de provincia sin AVE, se habría dado un paso de gigante. De las cuestiones económicas nos ocuparemos con nuestros socios europeos, lo que resulta muy tranquilizador. ¿Sueño? Probablemente, pero es que sólo tras el sueño se oirán «cantar los gallos de la aurora», como quería Antonio Machado.