
Las lenguas están hoy en la arena política, y ese no es, desde luego, el campo de la razón y la argumentación. En democracia, la verdad está supeditada a la supremacía numérica, es decir, a ganar elecciones, y para ello con frecuencia son más útiles las consignas que los razonamientos.
Lenguas en guerra, IRENE LOZANO
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