lunes, 31 de octubre de 2011
Revisión de los techos competenciales
No se trata sólo de decir, por ejemplo, "no nos gusta cómo está esto de la educación". O "no nos gusta porque nuestros niños y nuestros jóvenes salen mal formados". O "estamos a la cola de Europa desde el punto de vista de la capacidad, y a la cabeza desde el punto de vista del fracaso". A lo mejor, es que hay que revisar la Constitución y la distribución de las competencias. Nosotros vamos a plantear una reforma de la Constitución y una revisión de los techos competenciales.
Mario Vargas LLosa en el discurso de presentación oficial de UPyD.
Meritocracia
domingo, 30 de octubre de 2011
El terror
¿Por qué fue tan escasa la resistencia activa contra la violencia política hasta los años noventa? Varios factores coincidieron para entender la pasividad y hacerla parecer incluso respetable. El primero de ellos fue, sin duda alguna, el prestigio del terrorismo como actividad admirada y temida, capaz de fascinar a sus posibles víctimas. Se ha observado con mucha lucidez que personajes como Hitler, Stalin o Mao no eran admirados a pesar de sus crimenes sino precisamente por ellos. El terror es muy eficaz a la hora de conseguir adhesiones transformadas en culto aterrorizado a los profetas y ejecutores de las peores violencias. Una vez descartada la oposición activa o pasiva, es más fácil adaptarse a la situación convirtiendo el miedo en sumisión voluntaria, incluso entusiasta.
Movimientos cívicos, CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN
90 de 98 buzones, aún sin nombre
Un reportaje de Edwin Winkels en El Periódico de Catalunya.

Ideal para trabajadores del aeropuerto», reza un anuncio, en internet, de lo que el anunciante llama «un ático de lujo a estrenar», que en realidad es un 13º piso de un bloque que tiene 18 plantas, bloques de esos modernos en los que desaparecieron los áticos y sobreáticos de toda la vida, además de principales y entresuelos. Las dos habitaciones con párking se pueden alquilar por 950 euros al mes. Aunque no lo dice el anuncio, se puede garantizar, además de lujo, mucha tranquilidad: las 18 plantas suman 97 viviendas, pero muy, muy pocas están habitadas.
Me acerco ahí, a las Torres Europa, llamativos edificios en el irreconocible corazón moderno de L'Hospitalet de Llobregat, ahí donde hace apenas cinco años la Gran Via separaba Bellvitge y el Gornal del polígono Pedrosa, y donde hace 25 años esa autovía ni tenía una mediana pero sí una curva peligrosa a la altura de Bellvitge donde hasta podía yacer durante días en el arcén una mula atropellada y muerta.
Nacieron gafados, estos tres bloques de un residencial construido y promovido por Martinsa-Fadesa, inmobiliaria que en plena construcción del complejo entró en suspensión de pagos y dejaba con el corazón encogido a sus primeros compradores, que habían abonado, o estaban a punto de hacerlo, en letras hasta 100.000 euros de pisos que costaban hasta unos 600.000 euros, sin saber cuándo podrían ir a vivir ahí.
Me sitúo en la puerta de uno de los tres bloques, esperando que salga o entre un vecino, pero que nunca llega. Por la fachada acristalada, de color azul, trascienden lo que aparentan ser los trasteros, y solo tras una de las ventanas de las 18 plantas se ve ropa tendida. Predominan los carteles; dos bloques siguen en promoción con la misma Martinsa-Fadesa, que incluso tiene ahí su delegación barcelonesa en un 15º piso, el otro lo vende Caixanova Galicia, que era una de las muchas acreedoras (con 83 millones de deuda) de la inmobiliaria. En la web de la caja aparecen 18 pisos en venta en la torre del número 25-27 de la plaza de Europa, que parecen idénticos, todos de 81,9 metros cuadrados, pero que varían en precio de 380.000 a 418.000 euros, que debe de ser por la altura a que se encuentran, con mejores o menores vistas.
Mientras fuera sopla el viento, que es muy juguetón y rachado entre edificios tan altos -al lado, además, está el deslumbrante hotel Porta Fira del arquitecto japonés Toyo Ito-, logro entrar en el bloque del número 1-3 por una salida de emergencia que ha quedado abierta. Hay 98 buzones, pero en solo ocho figuran los nombres de sus inquilinos. Aparentemente, no vive nadie más. El silencio es total, los cuatro ascensores no se mueven. La distribución es curiosa: hasta la planta 13, las puertas son A, B, C, D, E y F. Y a partir de la 14, desaparece la F pero aparece la G en su lugar.
Sin locales comerciales
3 La hierba entre los bloques es verde y un poquito larga. Un operario cuelga en una góndola, presa del viento, para intentar limpiar los inacabables cristales, y entre los edificios solo pasan transeúntes procedentes de la Fira, del hotel o del centro comercial Gran Via 2 para bajar a la amplísima estación de Europa/Fira de Ferrocarrils. Una trabajadora de FGC ha salido fuera a fumar y llama a su madre. En los bajos, ninguno de los locales se ha comercializado. Una puerta está abierta, en el suelo hay agua de lluvia.
Ideal para trabajadores del aeropuerto», reza un anuncio, en internet, de lo que el anunciante llama «un ático de lujo a estrenar», que en realidad es un 13º piso de un bloque que tiene 18 plantas, bloques de esos modernos en los que desaparecieron los áticos y sobreáticos de toda la vida, además de principales y entresuelos. Las dos habitaciones con párking se pueden alquilar por 950 euros al mes. Aunque no lo dice el anuncio, se puede garantizar, además de lujo, mucha tranquilidad: las 18 plantas suman 97 viviendas, pero muy, muy pocas están habitadas.
Me acerco ahí, a las Torres Europa, llamativos edificios en el irreconocible corazón moderno de L'Hospitalet de Llobregat, ahí donde hace apenas cinco años la Gran Via separaba Bellvitge y el Gornal del polígono Pedrosa, y donde hace 25 años esa autovía ni tenía una mediana pero sí una curva peligrosa a la altura de Bellvitge donde hasta podía yacer durante días en el arcén una mula atropellada y muerta.
Nacieron gafados, estos tres bloques de un residencial construido y promovido por Martinsa-Fadesa, inmobiliaria que en plena construcción del complejo entró en suspensión de pagos y dejaba con el corazón encogido a sus primeros compradores, que habían abonado, o estaban a punto de hacerlo, en letras hasta 100.000 euros de pisos que costaban hasta unos 600.000 euros, sin saber cuándo podrían ir a vivir ahí.
Me sitúo en la puerta de uno de los tres bloques, esperando que salga o entre un vecino, pero que nunca llega. Por la fachada acristalada, de color azul, trascienden lo que aparentan ser los trasteros, y solo tras una de las ventanas de las 18 plantas se ve ropa tendida. Predominan los carteles; dos bloques siguen en promoción con la misma Martinsa-Fadesa, que incluso tiene ahí su delegación barcelonesa en un 15º piso, el otro lo vende Caixanova Galicia, que era una de las muchas acreedoras (con 83 millones de deuda) de la inmobiliaria. En la web de la caja aparecen 18 pisos en venta en la torre del número 25-27 de la plaza de Europa, que parecen idénticos, todos de 81,9 metros cuadrados, pero que varían en precio de 380.000 a 418.000 euros, que debe de ser por la altura a que se encuentran, con mejores o menores vistas.
Mientras fuera sopla el viento, que es muy juguetón y rachado entre edificios tan altos -al lado, además, está el deslumbrante hotel Porta Fira del arquitecto japonés Toyo Ito-, logro entrar en el bloque del número 1-3 por una salida de emergencia que ha quedado abierta. Hay 98 buzones, pero en solo ocho figuran los nombres de sus inquilinos. Aparentemente, no vive nadie más. El silencio es total, los cuatro ascensores no se mueven. La distribución es curiosa: hasta la planta 13, las puertas son A, B, C, D, E y F. Y a partir de la 14, desaparece la F pero aparece la G en su lugar.
Sin locales comerciales
3 La hierba entre los bloques es verde y un poquito larga. Un operario cuelga en una góndola, presa del viento, para intentar limpiar los inacabables cristales, y entre los edificios solo pasan transeúntes procedentes de la Fira, del hotel o del centro comercial Gran Via 2 para bajar a la amplísima estación de Europa/Fira de Ferrocarrils. Una trabajadora de FGC ha salido fuera a fumar y llama a su madre. En los bajos, ninguno de los locales se ha comercializado. Una puerta está abierta, en el suelo hay agua de lluvia.
Piadosas mentiras
También muchos nietos e hijos de franquistas, que disfrutaron de las ventajas de prohijamiento del régimen, se convirtieron en socialistas o izquierdistas consagrados a acosar a la "derecha extrema", según la consigna del Gobierno del presidente Zapatero, uno de ellos. El número de franquistas y de personas absolutamente pasivas contra la dictadura que se han fabricado luego un exigente y admirable pedigrí democrático es muy alto, conducta corriente, por otra parte, en las sociedades en transición a la democracia; ocurrió en Alemania, Italia, Francia, Bélgica y Holanda. De creer a sus habitantes, en los dos primeros apenas hubo nunca nazis o fascistas convencidos, y en los otros tres todos fueron resistentes empecinados, desconociéndose no ya el colaboracionismo, sino la mera pasividad. Piadosas mentiras.
Movimientos cívicos, CARLOS MARTÏNEZ GORRIARÄN
sábado, 29 de octubre de 2011
Libres de hipotecas nacionalistas
Nosotros estamos, naturalmente, por la España plural de los ciudadanos iguales y distintos, pero no por la España asimétrica de los territorios enfrentados, radicalmente contraria al principio democrático de igualdad. No queremos un Estado de derecho uniforme ni mucho menos uniformado pero sí desde luego unitario y descentralizado. El fetichismo de la diferencia a ultranza nos parece una insigne majadería política, de la que viven unos cuantos iluminados y numerosos mangantes de la política local. Creemos que en España se está reeditando el viejo caciquismo, es decir, que dueños cuasi-feudales de cada región hacen y deshacen en su territorio halagando el narcicismo localista y comprando luego la benevolencia gubernamental a base de apoyos hábilmente negociados en el Parlamento estatal. Por ello uno de nuestros objetivos es conseguir un peso suficiente en el Parlamento español como para poder contribuir a formar alternativas de gobierno libres de hipotecas nacionalistas.
Manifiesto fundacional de UPyD.
viernes, 28 de octubre de 2011
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