lunes, 14 de septiembre de 2009

El Bucle Melancólico. (19)


Arzalluz lo debe saber mejor que nadie; mejor que Mayor Oreja, incluso. Es decir, debe saber si hubo desprecio y aislamiento de los franquistas y si les dolió mucho, poco o nada. Porque Arzalluz es hijo de un franquista, de Felipe Arzalluz chófer de autobús, que levantó contra la República al cuartel de la Guardia Civil de Azcoitia el 18 de julio de 1936. Un requeté. Un valiente, no un "ojalatero". E, indudablemente, un padre muy querido por su hijo Javier.

Historia de España. (18)


Así pesa sobre España un sistema productivo, pero no nacional, que, obedeciendo a la atracción de la fuerza adquirida, ha aumentado el contraste entre la masa del país, que sigue siendo agrícola, y algunas regiones industriales especializadas.
La industria ligera hubiera podido reanudar, entre 1830 y 1890, con capitales nacionales de tipo medio, los esfuerzos esbozados a partir del siglo XVIII.
En Cataluña, sobre todo, nació una industria textil poco concentrada orgánicamente, pero geográgicamente solidaria por la red de vías de comunicación que maniobra Barcelona. Cataluña contaba con dos milllones de husos de algodón, cincuenta mil telares de algodón, una industria lanera concentrada en dos ciudades (Sabadell y Tarrasa), una excelente mercería. Industrias variadas de cuero, papel, corcho, edición y mecánica ligera. Barcelona pasa de 88.000 habitantes en 1818 a 190.000 en 1860 y a 510.000 en 1897. Las industrias son de tipo medio, a base de capitales familiares, y de necesidades bancarias limitadas.

Hay mucha gente interesada en exagerar los riegos de la gripe A.

Interesantísma entrevista en El Periódico de Catalunya a Joan-Ramon Laporte, director del Institut Català de Farmacologia.




Conoce con precisión, porque los investiga desde hace decenios, qué son los fármacos y las vacunas. Reconoce tanto su poder terapéutico como sus riesgos e insuficiencias. Desconfía de la mayoría de consignas y mensajes sobre el virus gripal A/H1N1 que han lanzado las principales estructuras sanitarias del mundo desde que fue descrita la nueva gripe. Le inquieta la escasa investigación que subyace a decisiones políticas tan trascendentes y costosas como, por ejemplo, la adquisición masiva de antivirales. No teme a la gripe A.

–La consellera de Salut ha dicho que este invierno podríamos pasar la gripe A sin vacuna.
–Es que la pasaremos sin vacuna. De momento, no hay vacuna. Se han hecho un lío impresionante.

–¿Si la hubiera, se vacunaría?
–No. En principio, no tengo intención de vacunarme, aunque al personal sanitario se nos recomienda que lo hagamos. Ahora bien, si me llegaran datos de ensayos clínicos convincentes, que indicaran que la vacuna es realmente protectora, consideraría el hecho de vacunarme. También lo haría en el caso, muy improbable, de que la epidemia fuera gravísima. Los datos que llegan de Australia, donde aún es invierno, indican lo contrario.

–¿La vacuna que está en preparación no le inspira confianza?
–No tengo pruebas de que no se esté haciendo bien. Normalmente, las vacunas antigripales se elaboran con una cierta rapidez, porque existe una base que es común a las anteriores, pero esta nueva es un poco distinta, por el origen porcino del A/H1N1. Las bases de conocimiento disponibles son inferiores. Los ensayos que están en marcha miden la cantidad de anticuerpos que genera en las personas, su respuesta inmunitaria, pero no el grado de protección que tendrá la comunidad vacunada frente al virus. Eso se sabrá cuando se administre a millones de personas.

–¿Fue precipitado el anuncio de que habría una vacuna?
–Todo esto forma parte de la forma de funcionar de los políticos, que necesitan transmitir a los ciudadanos el mensaje que dice: «Todo está bajo control. Me estoy ocupando del tema. No os preocupeis. Hacemos todo lo que es posible». La ministra de Sanidad, además, ha mostrado un cierto afán de protagonismo.

–¿Es incorrecto transmitir calma?
–No. Pero si se les pregunta cómo es que lo tienen todo bajo control responden que es así porque han pagado 300 millones de euros a tal y tal laboratorio farmacéutico para que nos vendan vacunas de la gripe A, y porque han comprado aún más antiviral Tamiflú, por si había poco. Es decir, que han hecho una serie de cosas que no existe forma de demostrar que sirvan para nada.

–¿Cómo deberían actuar?
–A mí me parecería mucho más sensato que, si quieren (porque son políticos) dijeran algo tranquilizador, pero que añadieran que, sobre todo, están investigando. Ante una enfermedad causada por un virus desconocido lo que no pueden decir es que lo tienen todo bajo control.

–¿Dice que la adquisición de antivirales también forma parte de esa política tranquilizadora?
–Los antivirales, Tamiflú en concreto, que es el que se ha comprado aquí, no es un arma médica, ni sanitaria, ni farmacológica. Tal vez podría darse a personas con neumonías muy graves, pero es un fármaco poco eficaz. Quizás reduce la duración de la infección gripal de 4,5 días a 3,2 días. Es muy delicado utilizarlo como preventivo de la gripe para toda la población. Antes, habría que valorar tanto la eficacia del producto como sus efectos adversos.

–¿Cuáles son?
–Son potencialmente muy graves. Digestivos y neuropsiquiátricos. En Japón, donde se administró a una gran cantidad de población, ha provocado comportamientos alucinatorios y se han descrito suicidios muy violentos. Ahora se habla de darlo a embarazadas, cuando no sabemos qué efecto tiene en el feto. Solo se piensa en darlo y darlo, cuando lo que hay que hacer es investigar.

–¿Se han excedido las espectativas sobre el peligro de la gripe A?
–Se han exagerado. Hay mucha gente interesada en exagerar los riesgos de la gripe A: todos los que venden algo relacionado con ella, desde fármacos hasta antivirales, vacunas o mascarillas. La epidermis de esto son los medios de comunicación. Corre demasiada información no seleccionada y la gente se ha intoxicado.

–¿Y por qué se exageraría?
–Porque estamos ante una enfermedad que afecta a los países ricos. La OMS ha encontrado en esta gripe una forma de recuperar un protagonismo perdido, aunque aún es la entidad mundial con más autoridad moral. Hace 15 años era el único organismo que actuaba en políticas sanitarias, pero han aparecido otros con mucho más presupuesto. La gripe A es su panacea.

–¿Qué cree usted que ocurrirá con la gripe A este invierno?
–Tendrá una repercusión menor que la gripe del invierno pasado y habrá menos fallecimientos. Tengo un temor enorme de que se colapsen los servicios de salud, debidos a la política exagrada de la Administración. Solo hay que ver el documento que han elaborado las conselleries de Salut y Educació.

–¿El plan escolar frente a la gripe?
–Si. Uno de sus apartados dice: «Si un niño sufre síntomas susceptibles de ser gripe se le aislará y se avisará a su familia y a las familias de sus compañeros». Es decir, los maestros se pasarán el día telefoneando a los padres, que deberán dejar sus trabajos e ir a la escuela a recoger a los niños. ¡Y tenerlos en casa! O todo eso no se aplica, o el sistema se colapsa y a través de la escuela, se detiene toda la sociedad. Es un reglamento incumplible.

El Bucle Melancólico. (18)


Pero deplora asimismo que nunca triunfaran en el país vasco los movimientos heréticos cristianos: el catarismo occitano, que se extendió a Aquitania, y el calvinismo, que prendió en la Navarra francesa en el siglo XVI. La adopción de cualquiera de ellos por los vascos les hubiera permitido diferenciarse claramente, también según la religión, de españoles y franceses católicos. Como es evidente, para Krutwig no existe otra religión verdadera que la etnolátrica, el culto a la etnia y a la nación: las religiones trascendentes podrán servir, como mucho, para reforzar las diferencias entre los vascos y sus vecinos, pero, en cualquier caso, deberán estar sometidas a la nación, constituir iglesias autocéfalas. Sería preferible, con todo, que la nación tuviera su propia iglesia: un culto iniciático, ocultista, teosófico, que siguiera las lineas marcadas por el esoterismo órfico de Chaho. Un culto a la naturaleza, a la libertad y a la fuerza primitivas del pueblo, que promueva aus propios símbolos sagrados (entre ellos, la ikurriña, representación de la bóveda celeste, con sus ocho rayos que señalan los ocho puntos cardinales): la etnia que se adora a sí misma.

Historia de España. (17)


En efecto, en el siglo XX, subsistió el antiguo régimen agrario español sin dejar paso a fórmulas de equilibrio. Seguían pesando las viejas costumbres: en Aragón, Andalucía y Extremadura, la psicología del régimen señorial sobrevivió a su desparición jurídica. En Galicia, en pleno siglo XX, perciben aún los censos y foros de minifundios tan diminutos que una familia no puede vivir de ellos. Incluso Cataluña, socialmente mejor establecida, tiene sus conflictos agrarios: el viejo contrato vitícola de la "rabassa morta" fijaba los arrendatarios a sus tierras desde hacía siglos; pero estaba ligado a la supervivencia de las cepas. La filoxera comprometió, pues, su eficacia, y se entabló una lucha por la tierra entre sindicatos de propietarios y sindicatos de arrendatarios ("rabassaires") con crisis en 1890, 1920 y 1934; buena parte de la política contemporánea catalana ha dependido de esto.

El Bucle Melancólico. (17)


Para Krutwig no existe una unidad racial vasca, pero los vascos en su totalidad pertenecen a "una de las tres grandes diviones raciales que pueblan el mundo: europoides, negroides y mongoloides". Los vascos son blancos, europoides, "de la misma raza que puebla Europa, el Norte de África y gran parte de Asia". El apellidismo de los aranistas es desautorizado en "Vasconia" por completo. Mucho más vasco será alguien con apellidos castellanos o franceses que se exprese en eusquera que otro con todos los apellidos vascos y que desconozca la lengua nacional, pero "sería falso, asimismo, llevar el anti-racismo al extremo límite y afirmar que ninguna importancia tiene la raza. Una mezcla de vascos con elementos negráticos desvirtuaría la raza vasca y difícilmente se podría tartar de vasco a un negro". Posteriormente, durante los años ochenta, este racismo de Krutwig se exacerbará ante el incremento del número de inmigrantes africanos en el país vasco, y publicará (por cierto, en Deia) artículos esporádicos en que responsabiliza a los negros -a los melanodermos- de haber importado el virus del sida.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Historia de España. (16)


De 1902 a 1917, bajo el reinado de Alfonso XIII, esta tensión se agravó. El conservador Antonio Maura fue un político de talla, pero se hizo odiar. El liberal Moret se contentó con intrigas de corto alcance. Los problemas más graves se plantearon en Cataluña, por el anarquismo obrero y el regionalismo intelectual y burgués. En 1906 se presentó a la elecciones la "Solidaridad Catalana". En 1909, una movilización de tropas para Marruecos hizo que estallase en Barcelona "la semana trágica", que concluyó con la ejecución de Ferrer, acusado de responsabilidad ideológica. Maura sufrió entonces una repulsa absoluta, que tuvo por consecuencia el acceso al poder del libreral Canalejas. Éste actuó enérgicamente de 1910 a 1912, intentando resolver el problema marroquí, limitar el poder del clero y ofrecer a los catalanes la "Mancomunitat", órgano de autonomía parcial.

Música para despedir un domingo

Aymeé Nubiola y la fantástica voz de su sobrina. Gracias a Carlos y Juan Antonio por hacerme llegar este video.

El Bucle Melancólico. (16)



En realidad, al nacionalismo vasco le favorecen las escisiones. Le sirven para diversificar sus propuestas e incorporar nuevos sectores sociales, pero su expansión tiene un límite infranqueable: necesita mantener una dicotomía étnica entre vascos y españoles en el interior mismo del país. Por eso no conseguirá rebasar jamás los límites de la comunidad nacionalista; es decir, no será capaz de construir una comunidad nacional. No, al menos, mientras mantenga su concepción fundacional de Euskadi como un país invadido, ocupado por una nación enemiga. Pero eso es precisamente lo que le da sentido, razón de ser, al nacionalismo: la invasión.

Historia de España. (15)


Lo que nos interesa es el "estilo" de esta insurrección, porque evoca otras visiones más recientes: primer ejemplo de esas tormentas de pasión colectiva que estremecieron varias veces al pueblo español, durante los siglos XIX y XX, alternando con períodos de depresión e indiferenecia, y sorprendiendo por ello a todos los gobiernos. Entre el 20 y el 30 de mayo de 1808, Asturias, Aragón y Galicia negaron obediencia a las autoridades que "colaboraban" con los ejércitos franceses. En los primeros días de junio, apenas se supo que José Bonaparte había sido designado como rey, cuando ya los franceses eran derrotados en el Bruch, en Cataluña, y cercados en el Guadalquivir. ¿Complot o fenómeno de unanimismo? Poco importa. El movimiento es profundo, arrastra (lo que es significativo) a todas las provincias y es sensible en todas las clases, aunque el impulso no sea igual en ellas. "Los hombres honrados no me son más fieles que la canalla", dirá José. Así, pues, España afirmó su cohesión, su valor de grupo.

sábado, 12 de septiembre de 2009

El Bucle Melancólico. (15)


Arana Goiri y su entorno mantuvieron ante la cuestión colonial una actitud coherente con su xenofobia -una forma embrionaria del racismo igualitario, que se dice respetuoso de la variedad humana pero que condena explícitamente el mestizaje-. Como observa Taguieff, "la xenofobia puede expresarse directamente (heterofobia) o no (heterofilia). En fin, la actitud xenófoba no indica más que un límite; nunca se manifiesta en sentido estricto (rechazo del extranjero como tal), sino que procede de una jerarquía más o menos explícita de los grupos rechazados. No hay rechazo del "otro" que no seleccione entre sus "otros" y no subentienda una escala de valores que autoriza la discriminación. Toda xenofobia es, en este sentido, un racismo latente, un racismo en estado naciente". En principio, los xenófobos se declaran respetuosos con el "derecho a la diferencia" de todos los grupos humanos,puesto que reclaman para sí tal supuesto derecho. Incluso, en el extremo, pueden afirmar la radical igualdad de todas las razas humanas, pero abogarán siempre por el aislaiento. En Arana Goiri, sin embargo, esa xenofobia primaria está ya teñida de racismo, pero de un racismo paradójicamente diferencialista, surgido directamente de la práctica colonial. Si quisiéramos definir la xenofobia aranista tendríamos que hacerlo como un híbrido de racismo igualitario (toda las razas son iguales) sometido a una pauta dicotómica propia de un racismo difrencialista (algunas razas son más iguales que otras).

Historia de España. (14)


La tradición de los Borbones era centralizadora y la rebelión catalana de 1700 le proporcionó un pretexto para manifestarse. Los privilegios locales desaparecieron. El "regalismo" de los juristas, expresado particularmente por el Consejo de Castilla, sustituyó los viejos organismos autónomos por capitanías, intendencias y audiencias. Sin embargo, si este esfuerzo triunfó fue porque al mismo tiempo supo conciliarse el favor de los sectores dirigentes de las provincias activas. El gremio del comercio barcelonés obtuvo de Madrid, mediante inteligentes relaciones, la protección a las indianas, la supresión de derechos sobre la producción, el renacimiento del Consulat de Mar y el libre comercio con América. En el País Vasco, la élite ilustrada funda la primera Sociedad Económica de Amigos del País, que toda España imita. En Vergara, la "escuela patriótica" exalta la técnica, la industria y el espíritu enciclopedista. Los mejores hombres del Estado del "despotismo ilustrado" vienen de las provincias: nobles cultos, como el aragonés Aranda y el asturiano Jovellanos; letrados de origen humilde, como Floridablanca o Campomanes; administradores formados en Italia, Barcelona o Sevilla, como Patiño o Ensenada.