http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-12-05/toni-canto-renuncia-a-que-el-congreso-le-pague-internet-en-casa-y-el-hotel-de-madrid-1276443431/
martes, 6 de diciembre de 2011
Toni Cantó renuncia a los privilegios de ser diputado
http://www.libertaddigital.com/nacional/2011-12-05/toni-canto-renuncia-a-que-el-congreso-le-pague-internet-en-casa-y-el-hotel-de-madrid-1276443431/
lunes, 5 de diciembre de 2011
Piélago nacionalista
domingo, 4 de diciembre de 2011
Mañana pararemos otro desahucio en L´Hospitalet
sábado, 3 de diciembre de 2011
Pasividad
La actitud contemporizadora del resto del nacionalismo favoreció la permanecia de la banda, que sólo tenía que soportar críticas morales y reproches por su falta de sentido de la oportunidad. En definitiva, la persistencia y auge del terrorismo nacionalista sólo se entienden tomando en cuenta la pasividad o complacencia de muchos sectores sociales y distintas corrientes de opinión, pretendidamente neutrales en un supuesto conflicto entre el Estado español y ETA.
Movimientos cívicos, CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN
La lengua común de todos los catalanes
Esta política ha provocado el surgimiento de una oposición aglutinada en torno a la defensa de la lengua común de Cataluña y de ésta con el resto de España, que no es otra que el castellano. Pues la lengua común de todos los catalanes no es otra que el castellano, la que concoen la práctica totalidad de los vecinos de Cataluña y la que quieren aprender con prioridad los nuevos emigrantes llegados en los últimos diez años desde América, África y Europa del Este.
Movimientos cívicos, CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN
jueves, 1 de diciembre de 2011
Ríos de basura
La opinión de Antonio Muñoz Molina en su blog.

Es alucinante la información sobre la nueva corruptela administrativa descubierta en Valencia, en esa empresa municipal que tenía encomendada, irónicamente, la tarea de depurar residuos. Asombra el grado de sinvergonzonería de que son capaces las personas, pero asombra más hasta qué punto la administración pública española ha sido despojada de los mecanismos de legalidad y control. Creer que el remedio para la corrupción son los jueces es como confiar en los servicios de urgencias de los hospitales para arreglar los accidentes de tráfico. La prevención es la justicia más eficaz y más barata. Igual que los accidentes se previenen aplicando a rajatabla un códico de circulación efectivo y racional, la corrupción no dejará de ensuciarlo todo si de una vez por todas no se acaba con el clientelismo, el enchufe, la injerencia política, el arbitrio impune. En los años ochenta, cuando yo era funcionario público, los partidos prometían en sus programas la creación de la carrera administrativa: primero, un acceso riguroso y justo a los puestos; segundo, la independencia profesional; tercero, la posibilidad de ir ascendiendo en la administración de acuerdo a criterios objetivos de mérito y experiencia.
Todo quedó en el tintero. Les pareció preferible, a todos los partidos, eliminar controles legales, ampliar el ámbito de las decisiones y de los gastos que solo dependían de ellos, premiar la obediencia política por encima del mérito, siempre sospechoso, crear organismos más o menos fantasmas para colocar a sus parásitos. Así nos ha ido. Muchas personas capaces se han desanimado y se han marchado. Otras sobreviven haciendo lo que pueden con un sentimiento de frustración íntima. Que tantos funcionarios hayan mantenido contra viento y marea su integridad y hayan seguido haciendo su trabajo es admirable. Ahora estalla todo de golpe y parece mentira que durante tantos años no hubiera límite para tanta inmundicia. Una parte del dinero que debemos y no podemos pagar y que hubiera debido emplearse en hacer un país algo más sólido se lo ha gastado esa plaga de sinvergüenzas.

Es alucinante la información sobre la nueva corruptela administrativa descubierta en Valencia, en esa empresa municipal que tenía encomendada, irónicamente, la tarea de depurar residuos. Asombra el grado de sinvergonzonería de que son capaces las personas, pero asombra más hasta qué punto la administración pública española ha sido despojada de los mecanismos de legalidad y control. Creer que el remedio para la corrupción son los jueces es como confiar en los servicios de urgencias de los hospitales para arreglar los accidentes de tráfico. La prevención es la justicia más eficaz y más barata. Igual que los accidentes se previenen aplicando a rajatabla un códico de circulación efectivo y racional, la corrupción no dejará de ensuciarlo todo si de una vez por todas no se acaba con el clientelismo, el enchufe, la injerencia política, el arbitrio impune. En los años ochenta, cuando yo era funcionario público, los partidos prometían en sus programas la creación de la carrera administrativa: primero, un acceso riguroso y justo a los puestos; segundo, la independencia profesional; tercero, la posibilidad de ir ascendiendo en la administración de acuerdo a criterios objetivos de mérito y experiencia.
Todo quedó en el tintero. Les pareció preferible, a todos los partidos, eliminar controles legales, ampliar el ámbito de las decisiones y de los gastos que solo dependían de ellos, premiar la obediencia política por encima del mérito, siempre sospechoso, crear organismos más o menos fantasmas para colocar a sus parásitos. Así nos ha ido. Muchas personas capaces se han desanimado y se han marchado. Otras sobreviven haciendo lo que pueden con un sentimiento de frustración íntima. Que tantos funcionarios hayan mantenido contra viento y marea su integridad y hayan seguido haciendo su trabajo es admirable. Ahora estalla todo de golpe y parece mentira que durante tantos años no hubiera límite para tanta inmundicia. Una parte del dinero que debemos y no podemos pagar y que hubiera debido emplearse en hacer un país algo más sólido se lo ha gastado esa plaga de sinvergüenzas.
Han desterrado su lengua al limbo

Es la Administración, y las empresas públicas y privadas que quieren agradarla,la que se empeña en ignorar que en las ciudades catalanas se usa castellano y catalán indistintamente, y que el monolingüismo catalán es prácticamente exclusivo de los pueblos más pequeños -además del mundo político, aldeanizado-. Para los castellanohablantes, toda esta presión negadora es origen de un conjunto objetivo de desventajas y discriminaciones, extendidas a los catalanohablantes que se niegan a plegarse a las exigencias de un régimen entregado a las orgías de la ingeniería social a través de la lengua. Los castellanohablantes sufren la inmersión lingüística de sus hijos en un sistema educativo exclusivamente catalanohablante, y se ven obligados a soportar una evidente inferioridad en las instituciones y servicios públicos que han desterrado su lengua al limbo, devaluada a la condición de lengua oral o inexistente.
Movimientos cívicos, CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN
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