viernes, 4 de febrero de 2011
El circo patriótico
Os copio el polémico artículo que publicó, Núria Amat, flamante ganadora del Premi Ramon LLull. La columna se publicó en El País el 16-10-2007.
Cataluña, creadora de artistas, ha sido siempre defensora de la libertad y derechos de las personas. El carácter catalán (me remito a los archivos) "es realista, práctico, sensato, comprensivo, intuitivo, genialoide, y con un gran sentido común en sus actividades diarias, pero también llega a ser, en determinadas ocasiones, idealista en exceso, excéntrico sin remedio, capaz de apostarlo todo a cara o cruz, buscando ser grande y sufriendo de ser un país pequeño". La Historia es una espina clavada en una buena parte de los catalanes. De ahí que sus políticos se sientan cargados de una misión excelsa -salvar el pueblo catalán-, forjada, en muchos casos, por un sentimiento colectivo y contagioso que deriva, como ahora, y por parte de un sector minoritario del gobierno, en un nacionalismo excluyente que cree tener en su país a un gran enemigo hereditario, al punto de no poder seguir viviendo ni existiendo sin este enemigo en casa, real o imaginario.
Para el catalán, la lengua catalana forma parte de la continuidad de un país que es hoy en día un país de países. En esta pluralidad consiste la gran fortuna de la Cataluña de los últimos años. Por razones históricas de todos conocidas, este país "de acogida" ha sabido enriquecer su cultura esencial, su lengua propia, con la lengua castellana que siempre se ha hablado en Cataluña, especialmente, en Barcelona; ciudad que mantiene su bilingüismo como una de las grandes riquezas que la caracteriza. Donde no se habla un catalán perfecto ni tampoco un castellano inmaculado. Las dos lenguas son felizmente impuras. Conviven. Se casan o aparean. O bien se divorcian para procrear de nuevo.
No es este el parecer de los políticos que, en la actualidad, gobiernan Cataluña. Por un afán de cerrazón, mantenimiento de poder oficial y pureza identitaria, han decidido utilizar la lengua como bandera única de su ideología. Cuando de todos es sabido que en Cataluña hay escritores en castellano muy buenos, algunos de sus gobernantes y palanganeros resolvieron anunciar contra viento y marea que solo merecían asistir a la Feria del Libro de Frankfurt autores catalanes catalanoescribientes. Eliminando de este convite general, a los escritores catalanes castellanoescribientes, a los que niegan la pertenencia a una cultura específica.
Se está dando un comportamiento nuevo en la sociedad gubernamental catalana, muy distinto de la riqueza genuina de las generaciones catalanistas anteriores que favorecían el intercambio de literaturas y celebraban el bilingüismo como forma de convivencia. ¿En qué idioma escriben o escribimos estos escritores sin tierra, que nos presentan como castellanos en Cataluña y catalanes en todas partes? En la misma lengua que, casualmente, muchos presidentes y diputados de la Cataluña actual hablan en su entorno familiar. Un castellano naturalmente periférico.
Signo de estos tiempos de pestes nacionalistas es que la ideología domine la lengua hasta convertirla en instrumento de credo, tal y como el lingüista Victor Klemperer observó en su vigente y muy recomendable libro La lengua del Tercer Reich. ¿En una Europa por fin libre y abierta hay que dudar aún de que Kafka fuera un escritor checo que, casualmente, escribía en alemán? ¿No fueron estas mismas palabras las que impuso Stalin en los países soviéticos? ¿Y cómo se atreve Praga a vivir de su genial escritor "extranjero"?
Volviendo a Klemperer, que en el comienzo lento hacia la guerra del exterminio fue apartado de su cátedra y le impidieron el acceso a todas las bibliotecas públicas, conviene recordar que "cuando el poder se apodera del discurso, su lenguaje impregna el lenguaje del ciudadano y se extiende a todo con una naturalidad asombrosa, como si fuera lo esperado y lo evidente". En el caso catalán o español, este sutil proceso hace que no llame atención alguna que escritores catalanes, castellano-escribientes hayan sido tenuemente marginados de sus puestos de trabajo en la Universidad catalana. Proceso igualmente vivido, acaso de modo más evidente, en la comunidad vasca. A lo que se añade la manipulación patente de libros de texto, reglamentos universitarios y demás documentación burocrática o empresarial.
Si por un lado los ciudadanos son los receptores directos de los usos lingüísticos de los políticos, por otro, en su utilización de la lengua se reflejan los privilegios y opresiones que ella reparte. El lenguaje ha intoxicado a los habitantes y más allá del grado de españolismo o catalanidad que uno posea, la lengua protegida se va interiorizando y conquistando conciencias de quienes va encontrando al punto de paralizar a quienes piensan en contra.
Así, la expresión famosa es catalán quien vive y trabaja en Cataluña, altera su sentido válido y, en principio, positivo por otro negativo: dando a entender que no es catalán quien no escriba o hable el idioma que debe hablarse en Cataluña. Y, por tanto, merece quedar excluido de los medios radiofónicos como el caso de persecución lingüística recientemente ocurrido a la escritora uruguaya-catalana Cristina Peri Rossi. Ejemplo en el que la inmediata reacción de un sector de ciudadanos está consiguiendo reencauzar a buen término.
En los medios nacionalistas, expresiones y palabras se inventan o se modifican para su uso provechoso, haciendo caer en el olvido o desaparición la anterior situación que le daba verdadero sentido. Por la misma regla de tres, el nacionalismo español utiliza términos como patria, patriotismo, ciudadanía, nación, sentimiento nacional, soberanía. O expresiones cómo: vamos a ganar para devolver España a los españoles. (Entre paréntesis, como si sólo fueran españoles los que actúan y piensan como Rajoy. O sólo fueran catalanes los que piensan y actúan como desea Carod Rovira). El peor efecto de este lenguaje es suscitar a las personas un estado de ánimo propicio para el cumplimiento de sus programas. A fin de catalanizar, si cabe aún más el idioma, utilizan el léxico familiar más rural. Hasta Pompeu Fabra se levantaría de la tumba al oírlos. Por no decir, todos los escritores de la Renaixença. Y los más cercanos del Novecentismo catalán (Carner, Riba y un largo etc). Absurdamente creen que esta vulgarización impuesta de la lengua catalana la hace más estatal y más auténtica.
Sin duda, la forma popular de hablar les sirve como marca identitaria y señal de que uno está en el lugar adecuado. En la única opción permitida. En lugar de decir la palabra España (menuda maldición) hacen toda clase de circunloquios para referirse al país, llamándolo Estado español, catalán o peninsular. Como también el caso grandioso de un periodista que hace unos días, para comentar la despedida de un torero en una sonada corrida en Barcelona, decía: "César Rincón se despide de Europa".
O, también, aquel informativo televisivo: "Llueve en todo el Estado español".
Así las cosas, quienes los españolistas acusan de catalanistas, y los catalanistas acusan de españolistas son los más próximos a tener razón.
Para el catalán, la lengua catalana forma parte de la continuidad de un país que es hoy en día un país de países. En esta pluralidad consiste la gran fortuna de la Cataluña de los últimos años. Por razones históricas de todos conocidas, este país "de acogida" ha sabido enriquecer su cultura esencial, su lengua propia, con la lengua castellana que siempre se ha hablado en Cataluña, especialmente, en Barcelona; ciudad que mantiene su bilingüismo como una de las grandes riquezas que la caracteriza. Donde no se habla un catalán perfecto ni tampoco un castellano inmaculado. Las dos lenguas son felizmente impuras. Conviven. Se casan o aparean. O bien se divorcian para procrear de nuevo.
No es este el parecer de los políticos que, en la actualidad, gobiernan Cataluña. Por un afán de cerrazón, mantenimiento de poder oficial y pureza identitaria, han decidido utilizar la lengua como bandera única de su ideología. Cuando de todos es sabido que en Cataluña hay escritores en castellano muy buenos, algunos de sus gobernantes y palanganeros resolvieron anunciar contra viento y marea que solo merecían asistir a la Feria del Libro de Frankfurt autores catalanes catalanoescribientes. Eliminando de este convite general, a los escritores catalanes castellanoescribientes, a los que niegan la pertenencia a una cultura específica.
Se está dando un comportamiento nuevo en la sociedad gubernamental catalana, muy distinto de la riqueza genuina de las generaciones catalanistas anteriores que favorecían el intercambio de literaturas y celebraban el bilingüismo como forma de convivencia. ¿En qué idioma escriben o escribimos estos escritores sin tierra, que nos presentan como castellanos en Cataluña y catalanes en todas partes? En la misma lengua que, casualmente, muchos presidentes y diputados de la Cataluña actual hablan en su entorno familiar. Un castellano naturalmente periférico.
Signo de estos tiempos de pestes nacionalistas es que la ideología domine la lengua hasta convertirla en instrumento de credo, tal y como el lingüista Victor Klemperer observó en su vigente y muy recomendable libro La lengua del Tercer Reich. ¿En una Europa por fin libre y abierta hay que dudar aún de que Kafka fuera un escritor checo que, casualmente, escribía en alemán? ¿No fueron estas mismas palabras las que impuso Stalin en los países soviéticos? ¿Y cómo se atreve Praga a vivir de su genial escritor "extranjero"?
Volviendo a Klemperer, que en el comienzo lento hacia la guerra del exterminio fue apartado de su cátedra y le impidieron el acceso a todas las bibliotecas públicas, conviene recordar que "cuando el poder se apodera del discurso, su lenguaje impregna el lenguaje del ciudadano y se extiende a todo con una naturalidad asombrosa, como si fuera lo esperado y lo evidente". En el caso catalán o español, este sutil proceso hace que no llame atención alguna que escritores catalanes, castellano-escribientes hayan sido tenuemente marginados de sus puestos de trabajo en la Universidad catalana. Proceso igualmente vivido, acaso de modo más evidente, en la comunidad vasca. A lo que se añade la manipulación patente de libros de texto, reglamentos universitarios y demás documentación burocrática o empresarial.
Si por un lado los ciudadanos son los receptores directos de los usos lingüísticos de los políticos, por otro, en su utilización de la lengua se reflejan los privilegios y opresiones que ella reparte. El lenguaje ha intoxicado a los habitantes y más allá del grado de españolismo o catalanidad que uno posea, la lengua protegida se va interiorizando y conquistando conciencias de quienes va encontrando al punto de paralizar a quienes piensan en contra.
Así, la expresión famosa es catalán quien vive y trabaja en Cataluña, altera su sentido válido y, en principio, positivo por otro negativo: dando a entender que no es catalán quien no escriba o hable el idioma que debe hablarse en Cataluña. Y, por tanto, merece quedar excluido de los medios radiofónicos como el caso de persecución lingüística recientemente ocurrido a la escritora uruguaya-catalana Cristina Peri Rossi. Ejemplo en el que la inmediata reacción de un sector de ciudadanos está consiguiendo reencauzar a buen término.
En los medios nacionalistas, expresiones y palabras se inventan o se modifican para su uso provechoso, haciendo caer en el olvido o desaparición la anterior situación que le daba verdadero sentido. Por la misma regla de tres, el nacionalismo español utiliza términos como patria, patriotismo, ciudadanía, nación, sentimiento nacional, soberanía. O expresiones cómo: vamos a ganar para devolver España a los españoles. (Entre paréntesis, como si sólo fueran españoles los que actúan y piensan como Rajoy. O sólo fueran catalanes los que piensan y actúan como desea Carod Rovira). El peor efecto de este lenguaje es suscitar a las personas un estado de ánimo propicio para el cumplimiento de sus programas. A fin de catalanizar, si cabe aún más el idioma, utilizan el léxico familiar más rural. Hasta Pompeu Fabra se levantaría de la tumba al oírlos. Por no decir, todos los escritores de la Renaixença. Y los más cercanos del Novecentismo catalán (Carner, Riba y un largo etc). Absurdamente creen que esta vulgarización impuesta de la lengua catalana la hace más estatal y más auténtica.
Sin duda, la forma popular de hablar les sirve como marca identitaria y señal de que uno está en el lugar adecuado. En la única opción permitida. En lugar de decir la palabra España (menuda maldición) hacen toda clase de circunloquios para referirse al país, llamándolo Estado español, catalán o peninsular. Como también el caso grandioso de un periodista que hace unos días, para comentar la despedida de un torero en una sonada corrida en Barcelona, decía: "César Rincón se despide de Europa".
O, también, aquel informativo televisivo: "Llueve en todo el Estado español".
Así las cosas, quienes los españolistas acusan de catalanistas, y los catalanistas acusan de españolistas son los más próximos a tener razón.
Núria Amat: "L´actitud d´una part del Govern català és com la del nacionalsocialisme".
Núria Amat ganó ayer el Premi Ramon Llull y el nacionalismo excluyente se ha puesto nervioso.
jueves, 3 de febrero de 2011
Porque tengo hijos (30).
Hannah Arendt decía que lo esencial del ser humano reside en su talento para realizar milagros, para iniciar lo imposible y lo inalcanzable; y que a eso se le llama actuar, sinónimo de libertad y de existencia. Ésa es la opción: actuar. Hemos probado que sabemos reaccionar ante las tragedias. Es hora de demostrar que sabemos actuar para evitarlas.
Hijos de papá.
Está muy claro. Siempre hay hijos de papá que se ponen a hacer la revolución, y que al final, no sé como, acaban dirigiéndola. Como son más instruidos, como tienen en los genes la costumbre de mandar, los pringados se fían de ellos y les ceden el timón. Pero los hijos de papá no hacen la revolución por necesidad, sino por pasatiempo, por afán aventurero o para tocarle las pelotas al viejo. Y al final, con ellos a la cabeza, la revolución se va al garete. Porque los hijos de papá listos, cuando se les cura el acné juvenil, siempre vuelven al redil y acaban en su sitio, jugando al golf con sus pares y trabajando de consejero delegado. Y la revolución la cuentan como una batallita, o lo que es peor, la sostienen sólo de boquilla, mientras la traicionan a cada minuto. Son los hijos de papá tontos los que se empeñan en continuar la revolución, junto a los pobres que les siguen; un equipo que sólo puede llegar a donde al final llegan todas las revoluciones a ninguna parte.
LORENZO SILVA
El caso "Pretoria" en L´Hospitalet de Llobregat.
Noticia publicada en El Periódico de Catalunya.

El bloque de Amadeu Torner, 39, en la plaza de Europa de L'Hospitalet, era la ilusión de la vida de 60 familias, en su mayoría muy jóvenes, que ganaron el sorteo de la primera promoción protegida de la zona. Al saberse afortunados, gritaron, lloraron de emoción y hasta se echaron al suelo. Hoy, cinco años después, su sueño se ha convertido en pesadilla. Los párkings se inundan, los suelos fueron mal instalados y muchos pisos tienen filtraciones y corrientes de aire porque la fachada, según todos los indicios, está mal construida. Pagan unos 150 euros al mes en derramas y ya han gastado 90.000 euros en desperfectos en apenas año y medio. También han tenido problemas con el agua y la electricidad porque las tuberías y las placas solares fueron mal instaladas.
Los bomberos han hecho un informe en el que advierten del incumplimiento de medidas de seguridad básicas y, por si fuera poco, el ayuntamiento todavía no ha otorgado el permiso de primera ocupación pese a que en el bloque viven vecinos desde hace más de un año.
El problemático inmueble fue promovido por la Confederació d'Associació Veïnals de Catalunya (Confavc) en unos terrenos cedidos por el ayuntamiento y construido por la empresa Proinosa (ahora Altiare), investigada por la Audiencia Nacional por el caso de corrupción de la operación Pretoria. «La fachada está mal hecha y hemos tenido corrientes de aire que entran hasta por los enchufes. Si ponías una vela cerca del enchufe, se apagaba. Pero lo más grave es que el bloque no está sectorizado y si hay un incendio en las plantas de abajo, el humo llegaría de inmediato a todas las viviendas», explica Noelia Jiménez, vecina del bloque.
DEMANDA JUDICIAL / Los propietarios han decidido ir a juicio para denunciar todas las irregularidades de construcción que incluyen, según cuentan, la instalación de materiales mucho más baratos que los que constaban en el proyecto ejecutivo. Productos de calidad fueron sustituidos por opciones más baratas, según los vecinos, que sospechan que hay un caso de corrupción detrás de la promoción. Por ello han encargado un informe a un perito judicial que evalúa todos desperfectos e irregularidades para ir a juicio.
«Habrá que hacer un gasto millonario, porque lo más probable es que se tenga que instalar la fachada de nuevo y eso puede suponer el realojo de todos los vecinos mientras dura la obra», explica David Fernández, otro de los vecinos.
Tras las quejas de los propietarios, la Confavc decidió expulsar a todos los vecinos de la cooperativa vecinal. La entidad declinó ofrecer a este diario su versión acerca de las irregularidades denunciadas.
«El parquet parecía una pista de skate. La constructora lo instaló sin haber dejado secar el cemento. Luego lo levantaron y colocaron durante varios días muchos calefactores de gas para secarlo. Mientras tanto, había que dormir fuera», cuenta José Gómez. «Si pudiéramos recuperar el dinero, nos iríamos a cualquier lugar. Aquí nunca sabes cuándo te puedes quedar sin agua, sin ascensor o cuánto pagarás en la próxima derrama», añade Iñaki Tedó.
El bloque de Amadeu Torner, 39, en la plaza de Europa de L'Hospitalet, era la ilusión de la vida de 60 familias, en su mayoría muy jóvenes, que ganaron el sorteo de la primera promoción protegida de la zona. Al saberse afortunados, gritaron, lloraron de emoción y hasta se echaron al suelo. Hoy, cinco años después, su sueño se ha convertido en pesadilla. Los párkings se inundan, los suelos fueron mal instalados y muchos pisos tienen filtraciones y corrientes de aire porque la fachada, según todos los indicios, está mal construida. Pagan unos 150 euros al mes en derramas y ya han gastado 90.000 euros en desperfectos en apenas año y medio. También han tenido problemas con el agua y la electricidad porque las tuberías y las placas solares fueron mal instaladas.
Los bomberos han hecho un informe en el que advierten del incumplimiento de medidas de seguridad básicas y, por si fuera poco, el ayuntamiento todavía no ha otorgado el permiso de primera ocupación pese a que en el bloque viven vecinos desde hace más de un año.
El problemático inmueble fue promovido por la Confederació d'Associació Veïnals de Catalunya (Confavc) en unos terrenos cedidos por el ayuntamiento y construido por la empresa Proinosa (ahora Altiare), investigada por la Audiencia Nacional por el caso de corrupción de la operación Pretoria. «La fachada está mal hecha y hemos tenido corrientes de aire que entran hasta por los enchufes. Si ponías una vela cerca del enchufe, se apagaba. Pero lo más grave es que el bloque no está sectorizado y si hay un incendio en las plantas de abajo, el humo llegaría de inmediato a todas las viviendas», explica Noelia Jiménez, vecina del bloque.
DEMANDA JUDICIAL / Los propietarios han decidido ir a juicio para denunciar todas las irregularidades de construcción que incluyen, según cuentan, la instalación de materiales mucho más baratos que los que constaban en el proyecto ejecutivo. Productos de calidad fueron sustituidos por opciones más baratas, según los vecinos, que sospechan que hay un caso de corrupción detrás de la promoción. Por ello han encargado un informe a un perito judicial que evalúa todos desperfectos e irregularidades para ir a juicio.
«Habrá que hacer un gasto millonario, porque lo más probable es que se tenga que instalar la fachada de nuevo y eso puede suponer el realojo de todos los vecinos mientras dura la obra», explica David Fernández, otro de los vecinos.
Tras las quejas de los propietarios, la Confavc decidió expulsar a todos los vecinos de la cooperativa vecinal. La entidad declinó ofrecer a este diario su versión acerca de las irregularidades denunciadas.
«El parquet parecía una pista de skate. La constructora lo instaló sin haber dejado secar el cemento. Luego lo levantaron y colocaron durante varios días muchos calefactores de gas para secarlo. Mientras tanto, había que dormir fuera», cuenta José Gómez. «Si pudiéramos recuperar el dinero, nos iríamos a cualquier lugar. Aquí nunca sabes cuándo te puedes quedar sin agua, sin ascensor o cuánto pagarás en la próxima derrama», añade Iñaki Tedó.
martes, 1 de febrero de 2011
Un anuncio para paletos.
Las cervezas son mejores o peores dependiendo de su calidad y en ningún caso del lugar de facturación. Viajes donde viajes siempre encuentras a un indígena de la zona que te asegura que en su pueblo se hace el mejor queso, chorizo, vino...del mundo. Tu lo pruebas y piensas que es muy bueno pero que el del pueblo de al lado tampoco está mal. Paletos que por sólo disfrutar de lo suyo se pierden mucho.
Porque tengo hijos (29).
Si el terrorismo es nuestra mayor amenaza, ¿por qué aún no es posible sancionar a un país que, por no aplicar la legislación "pactada" en esta materia, pueda poner en riesgo la seguridad de otros ciudadanos europeos? En Europa se puede sancionar a un país que no cumpla el Plan de Estabilidad. Pero, ¿cuántos trenes tienen que estallar para que reaccionemos como europeos ante la amenaza del terror?
L´H is not Barcelona
La carta de un lector hospitalense publicada en El Periódico de Catalunya.
Los gobernantes de L¿Hospitalet tendrían que dar ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas. Estos días se habla de elecciones primarias en muchos lugares, también en esta ciudad, y creo que es una buena manera para que los ciudadanos puedan enterarse de qué ofrece cada partido, e incluso cada político que quiere ser alcalde. Por esto miro con envidia el tratamiento que se está dando a este proceso en Barcelona, donde el alcalde, Jordi Hereu, ha puesto todas las facilidades para que Montserrat Tura pueda presentarse como alternativa; eso es democracia y participación. Y por esto lamento, por el contrario, el deterioro democrático que protagoniza el PSC de L¿Hospitalet y su alcaldesa, Núria Marín, al no dejar que el candidato alternativo se pueda presentar, ya que exige unos avales que en Barcelona, mucho más trascendental políticamente para Catalunya, no se piden. Los socialistas de L¿Hospitalet anteponen sus reglamentos al interés de todo el mundo.
Daniel de la Rosa Sanchís.
L´Hospitalet de Llobregat.
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