jueves, 4 de marzo de 2010

Los mitos de la Historia de España. (34)


"Por nosotros y toda la nación española, combatimos", dice el militar Villarroel y en los panfletos que recorren los barrios de Barcelona se dice que Luis XIV no pretnde dar rey a España sino convertir ésta en provincia de Francia o se apela al ejemplo catalán para movilizar al resto de los españoles contra los ejércitos gabachos: "Tomad ejemplo de Cataluña, en donde por la misericordia de Dios, no estamos ciegos, ni engañados, sino violentados y opresos; y sin derramamiento de sangre han retoñecido los Austríacos laureles..."
Los austracistas catalanes no sólo luchaban por sus derechos históricos, sino también por "las libertades de España", ni componían un bloque homogéneo sino un partido atravesado de diferencias y, a menudo, de intereses contrapuestos. La diviisión entre los seguidores fieles al pretendiente y la nobleza y burguesía barcelonesa fue total desde 1707 y el tiempo, con los vaivenes de la guerra, la fue agravando. El Consejo de Ciento -órgano asesor del municipio de Barcelona- tuvo planteamientos mucho más radicales que la Generalitat, controlada por una nobleza cada vez más alejada de los laureles austríacos, y de hecho el gobierno de Cataluña no fue suprimido por Felipe V, como se ha dicho y repetido tantas veces, sino por el propio Consejo de Ciento, en pleno mandato austracista.

El crash del 2010. (4)


Deseo destacar que nos hallamos en un momento muy semajnte al período 1760-1770: una vez definida la filosofía del sistema que sustituirá al capitalismo, se está diseñando la que será la estructura de ese nuevo sistema. ¿Qué ha sucedido? Simplemente que el sistema capitalsita, el actual, ha cumplido su función y ya se halla prácticamente agotado. La crisis de las hipotecas basura, los niveles descontrolados a que se ha llevado la economía financiera, los montos de deuda privada de todo punto ya inasumibles, la creciente productividad que ya está tornando en excedentarios amplios colectivos humanos, los avances de una tecnología crecientemente eficiente, no son más que manifestaciones del agotamiento del sistema.
Nuestro sistema alcanzó el punto de no retorno en 1973 y su máximo nivel de evolución en el año 2003; a partir de aquí comenzó a gestarse el crash del 2010, cuya precrisis comenzó en 2007. La del 2010 no será una crisis coyuntural a semejanza de la de 1962, la de 1987, la de 1991 o la del 2000, sino una crisis sistemática, porque supondrá cambios en cómo "las cosas son hechas", es decir, en el modo de producción, al igual que lo supuso el crash de 1929, que dio paso a la Depresión de los años treinta.

El Ala Oeste de la Casa Blanca. (127) En Dios confiamos.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Los mitos de la Historia de España. (33)


La guerra de Sucesión fue una guerra internacional que terminó enconándose en las entrañas de Epaña. Guerra Civil, guerra de aventureros y soldados venidos de Europa, guerra de partidarios borbónicos contra aliados austracistas, guerra de gentes que esperan perplejas a que los ejércitos extranjeros dejen de remover las bombas entre tristes caballones, aquella guerra del siglo XVIII, fuente de elegías y evocaciones románticas, sigue leyéndose hoy como en el siglo XIX: en clave de mito, en clave de resistencia del pueblo catalán contra el centralismo castellano.

Racó Català: Amenazas a Xurde Rocamundi.

La web subvencionada por todos nosotros amenazando al empresario multado por rotular en castellano.

La madre del topo con la roja (hoy de azul) ¡A por el Mundial!

El crash del 2010. (3)


El capitalismo se sustenta sobre tres bases. Su base cultural la determinó el calvinismo, la base filosófica se la dio la Ilustración y la económica de alguna manera es consecuencia de las otras dos y está definida por la búsqueda de la maximización del beneficio individual.
La ética calvinista aportó algo que la moral católica, simplemente, no contemplaba: el individualismo. Para la moral católica lo único importante era la salvación de las almas en un entorno de libre albedrío, sí, pero influido por el mensaje de que la vida terrenal era un mero accidente en el tránsito hacia la eterna, la única importante; en consecuencia, los padecimientos y sufrimientos de ésta en nada importaban, ya que esta vida era una preparación, en la mortificación, para aquella. En un entorno como el descrito, únicamente los ministros de la Iglesia, y en el idioma divino, el latín, podían hacer de transmisores entre los fieles y Dios.

Los mitos de la Historia de España. (32)


Fueron años terribles... La guerra supuso un mal negocio para Cataluña al tener que soportar muchos de los males que los rebeldes de Barcelona trataban de eludir con la separación de Castilla. Pérdidas materiales, muertes inútiles en la batalla y la visita inesperada de la peste cayeron sobre las tierras del Principado. Los gastos públicos desmesurados exigieron grandes emisiones de moneda que terminaron por provocar la ruina de la economía. Con los sectores fabril y comercial duramente castigados por el cierre de las vías italiana y peninsulares, el mercado interno tuvo que aguantar la invasión de las mercancias francesas en beneficio de una minoría de comerciantes improtadores.
El desengaño fue moneda común, de ahí que la burguesía catalana volviera de buena gana al redil de los Austrias españoles.

El Ala Oeste de la Casa Blanca. (126) A noventa millas de distancia.

El crash del 2010. (2)


Ciertamente, desde 1950 hemos vivido muy bien, en Occidente mejor, claro: la edad dorada y, luego, los felices 2000, como los felices años veinte, sí. Pero las cosas se acaban; no por nada mágico, sino porque lo que vivimos forma parte de la evolución de esas mismas cosas. Magistralemnte lo expresa Charles Aznavour en "La Bohème": "Montmartre semble triste / Et les lilas sont morts". Al igual que para aquel pintor que hace años vivió intensamente una pasión en un barrio repleto de lilas, nuestro barrio parece ahora distinto, y las flores, marchitas. La evolución de las cosas, de nuestras cosas, nos ha llevado a un punto de ruptura trágico pero inevitable.
Será duro, durísimo, pero se superará, ¡evidentemente! No será el fin del mundo: nunca lo es; pero las cosas, nuestras cosas, nunca volverán a ser como fueron. Eso ya no es posible, es consecuencia de la evolución, es parte del precio que hay que pagar por ésta. Y ese precio supondrá que no volvamos a sentir un Montmartre igual de dichoso a como lo sentimos, ni a percibir las lilas en todo su esplendor.

Los mitos de la Historia de España. (31)


El mito habla de una revolución nacional, pero la rebelión política contra Felipe IV fue una aventura protagonizada por la minoría dirigente del Principado y no por los segadores amotinados el día del Corpus. Los ensueños de Pau Claris condujeron a una separación formal de la monarquía española y a una nueva ocupación de ejércitos, pues la Generalitat, supuesta encarnación y depositaria de los fueros y libertades del país, no llegó a contar en ningún momento con una tropa organizada de catalanes a sus órdenes y la resistencia contra las tropas de Felipe IV corrió a cargo de los franceses. Pau Claris y sus compañeros de aventura se vieron aislados y claramente superados por los acontecimientos. Temerosos de sucumbir a los excesos de la muchedumbre y reacios a rendir su utopía medieval ante las tropas de Olivares, decidieron poner al Principado en manos de Luis XIII. Un error que no tardaron en lamentar. Claris moriría a tiempo, sin dar lugar a que sus ojos, que parecían mirar hacia una lejanía infinita, hacia un pasado perdido, se derrumbaran de otoños y decepciones, como sí les ocurrió a otros diputados y nobles que se vieron desautorizados por los franceses antes de lo que pensaban y renunciaron a sus cargos o se retiraron a sus palacetes como quien huye de un mundo que se desmorona.

El Ala Oeste de la Casa Blanca. (125) La palabra.