jueves, 3 de septiembre de 2009

Contra las patrias. (35)


Supongo que todas las doctrinas políticas tienen que tener su parte de astuta falsedad para hacerse popularmente atractivas. Si fuesen completamente veraces serían insípidas y no despertarían el entusiasmo multitudibario. Los mitos engañosos son como ese toquecito de nuez moscada o de pimienta que hay que añadir a los condumios más rutinarios para hecerlos ricos, ricos, ricos. En el caso de los nacionalismos, tales engañifas son particularmente abultadas.
La primera es que el nacionalismo no consiste más que en el amor al país en que uno ha nacido o donde uno vive, a sus tradiciones, a su lengua, etcétera. ¿Se le puede reprochar a alguien -preguntan doloridos los nacionalistas- este amable y natural sentimiento, semejante al que uno tiene por su familia o por las humildes vísceras de su cuerpo? Dejemos de lado el hecho obvio de que amar a la patria no es como amar a los padres, ni siquiera como amar a una tía y mucho menos al propio cuerpo. La determinación de los parentescos nacionales es más convencional y arbitraria que la de otros. La nación es una institución cultural, no meramente un paisaje o un lazo sanguíneo.
Pero resulta además que el nacionalismo no es un sentimiento, sino una ideología política. El nacionalismo no habla de amores, sino de quién debe mandar y cómo ha de organizarse una sociedad: de modo que convierte la pertenencia étnica en base y orientación de la participación democrática. Del sentimiento de amor al propio terruño no se deriva forzosamente la ideología nacionalista del mismo modo que el incesto no es una consecuencia inevitable del amor filial: en ambos casos se trata de desbordamientos morbosos y probablemente indeseables. Los "ismos" suelen siempre indicar énfais nada obvios en lo obvio, lo mismo que las palabras acababadas en "itis" señalan inflamación y no simple posesión de un órgano. Como ha señalado con razón y gracia Julián Marías, uno puede saberse perteneciente a una nación sin ser nacionalista, lo mismo que puede tener un apéndice sin padecer apendicitis.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Contra Catalunya. (45)


Tanmateix,el president Pujol opina el contari: la tardor de 1998, quan començaven a sortir les primeres esquerdes en el front lingüístic, no va tenir cap inconvenient a declarar que la presència del castellà a Catalunya es devia a "un acte d´antiga violència". Es referia, segurament, al Decret de Nova Planta de Felip V o potser a la victòria franquista. Qualsevol d´aquestes hipòtesis estigmatitza la llengua castellana, al convertir-la en filla d´un acte de guerra i donar-li un caràcter unívoc d´expressió del mal, del qual, per descomptat, no es pot formar part, per exemple, la contribució dels inmigrants al progrés material i espiritual de Catalunya. Les paraules de Pujol, com tantes paraules seves, no es mereixen cap més comentari analític. Revelen un dels pecats originals del nacionalisme, el d´antropomorfisme lingüístic pel qual es confereix a la llengua caràcter, sentiments o intencions.

Contra las patrias. (34)


El mundo se va acrisolando en compartimentos estancos, en rebaños de inocentes aunados por sus agravios históricos contra los otros, que siempre tienen mala intención (uno de los lemas de los independentistas de Quebec es je me souviens -me acuerdo- referido a una derrota militar de los franceses ocurrida hace doscientos cincuenta años). Nadie quiere ser al menos responsable parcialmente, cada cual se empecina en presentarse como víctima y cobrar su indemnización. Lo cuenta muy bien Pascal Bruckner en su ensayo más reciente, "La tentación de la inocencia" (Anagrama, Barcelona, 1996), uno de los mejores análisis de la sociedad actual aparecidos en los últimos años. Como se espera cada vez menos de los que puede lograrse entre todos, parece llegado el momento de refugiarse en lo que se nos ha dado en la cuna de una vez por todas. Se supuso un día que las instituciones humanas estaban destinadas a remediar los males cainitas que trajo a nuestra común progenie el pecado original; ahora solo deben servir para momificar la deuda que los demás tienen con cada miembro de la gran familia. Y nos vamos disgregando en bandadas semejantes a las de aquellos pájaros descritos por Borges en su libro de los seres imaginarios, esos que vuelan siempre de espaldas "porque no les preocupa adónde van, sino de donde vienen".

Contra Catalunya. (44)


Per desgràcia, m´h a tocat viure entre una gent que no pensa d´aquesta manera. Una gent que ha definit la llengua com a identitat -i que aquesta definició en treu alè polític, ideològic i vital. Com a identitat, No pas, ni tan sols, com la manera d´expressar la identitat, sinó com la identitat mateixa. L´any 1979, aquesta gent, la majoria i jo amb la majoria, va votar una constitució regional, l´Estatut de Catalunya, que deia en un dels primers articles: "El català és la llengua pròpia de Catalunya." Que ho recordi, ningú va dir res de significatiu en contra d´aquesta irrealitat semàntica, cultural, sociològica i política. L´any 1979, la majoria dels catalans tenia com a llengua d´ús habitual, prioritari, el castellà. No sé què li passava a Catalunya, però això era el que passava als catalans. Aquesta situació era el producte d´una necessitat i d´una ignonímia. La necessitat -la doble i recíproca necessitat: dels inmigrants i dels catalans- era la inmigració. La ignonímia era el franquisme. Cap d´aquests dos fenòmens va passar endebades. Al contrari: van marcar el present de manera profunda i inexorable. A pesar d´això, les elits que van redactar l´Estatut i que han modelat el discurs polític de Catalunya aquests vins anys es van limitar a prosseguir en la irrealitat de l´antifranquisme, al seu món de ficció. Un món que tant podia assegurar, -va començar a fer-ho el 1939-, que la caiguda del règim de Franco era imminent com que les classes populars catalanes no tenien cap mena de fissura ni ideològica ni lingüística i que tots els seus membres, sense excepció, s´havien incorporat a la defensa del que en deien el projecte nacional de Catalunya. Aquesta havia estat, sembla, el gran mèrit del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) que tant es repetia a valls i comtats: el d´evitar la ruptura ligÜística de la classe obrera catalana, vetant tota proposta lerrouxista i convertint en carn i ungla la defensa de les llibertats democràtiques i la defensa de les llibertats nacionals.

Contra las patrias. (33)


¿Patria? No, gracias. Tengo a las patrias por justificaciones alucinatorias del enfrentamiento bélico y de la militarización de la sociedad. Es cierto que hoy no sólo cuentan razones nacionalistas para legitimar las guerras (determinados "valores eternos" se cotizan también en el mercado de la pólvora y la sangre, como las "libertades democráticas", la "revolución" proletaria", el "triunfo del Islam" o "del judaísmo", etcéter), pero resulta indudable que motivos patrioteros arropan cualquier otra argumentación sobre la oportunidad de la matanza. Tal como Diderot decía que "en la amistad más pura hay siempre un poco de testículo", puede asegurarse que en toda ideología belicista, hostil, de afirmación por antagonismo, existe un sólido componente patriótico-nacionalista que, en algunas ocasiones, será no menos del noventa por ciento del coktail. Quien -como yo- piense que oponerse al militarismo constituye en la actualidad el camino fundamental de radicalización de las democracias tiene lógicamente que oponerse a todo énfasis de patriotismo, pues la venta de ese producto oscurantista y averiado suele acompañar al tráfico de armas. Por lo demás, como educador, mi antinacionalismo y antpatriotismo se refuerzan. No es que yo crea demasiado en la educación. más bien la considero una tarea fundamentalmente imposible (y en buena medida indeseable) en todo aquello que rebasa el simple aprendizaje técnico. Más allá de los ejercicios de adiestramiento que toda doma comporta, "educar" es para mí ofrecerse a la pasión devoradora de los jóvenes, darles "adulto para cenar". No venero, halago ni admiro a los jóvenes, pero los amo. Me niego a enseñarles una sola palabra obtusa por la cual deban morir. La guerra, como se ha dicho, es la venganza de los viejos contra los jóvenes: nada más repugnante que esos ancianos resentidos que farfullan desde su anquilosamiento sin futuro las consignas por las que morirán sus discípulos. Si en las guerras no perecieran más que hombres de cuarenta años para arrriba, quizá yo no fuera antibelicista e incluso encontrase justificaciones al siniestro juego. Tal como están las cosas (sobre todo en el País Vasco, donde jóvenes de diecinueve o veinte años con tricornio son eliminados por coetáneos con pasamontañas, o viceversa), dedicaré todas mis fuerzas y mi elocuencia a gritar: "¡No!".

Contra Catalunya. (43)


Salvador Espriu va ser el primer que em va aclarir, per sempre, algunes qüestions fonamentals sobre el lloc on s´amagava el tresor de la llengua catalana i el mateix tresor -genèric- de la llengua. L´havíem anat a veure -el 1980 o el 81- amb Ramon Santiago, un company de l´època. Bracejàvem pel fangar de l´atur i se´ns va acudir fer una sèrie d´entrevistes a diversos escriptors sobre el procés de creació literària. Des de les coses més nímies -què tenien a la taula quan escrivien- fins el pur aguait de l´inefable. No en vam vendre ni una, d´aquestes entrevistes, però vam passar quatre estones formidables. Dues amb Jaime Gil de Biedma i dues més amb Espriu. A la vista de l´èxit comercial dels primers intents, la resta va quedar per fer. Espriu, al despatx del Passeig de Gràcia, al mig d´una taula buida, glacial, anava contestant les preguntes amb extrema pulcritud. Quan ja estava revissant la primera versió de l´entrevista, ens va preguntar això:
-Vostès saben com es diu "cerillas" en un català correcte?
Davant del poeta nacional de Catalunya, un parell d´analfabets llestos no tenien més que una resposta.
-LLumins.
-Ni parlar-ne. Això nomès ho diuen quatre mestres. En un català correcte diríem mixtos. I en un català exemplar, què diríem?
-...?
-"Cerilles". Sí diríem "cerilles", què hi farem. Les cerilles es feien de cera, què hi vol fer.
-Al poeta se´l veia animat. Va continuar.
-I "algo", com ho dirien?
Alguna cosa havíem de dir, però era evident que no podíem dir "quelcom". El poeta va aprofitar aquest moment de dubte.
-"Quelcom", és clar, vostès diuen "quelcom". Tothom ho diu.
-"Alguna cosa", potser -vam provar.
-Masses paraules, comptant que tenim l´arrel "alg" a la nostra legítima disposició. Diguin "algo". Clarament. "Algo". No diu "algo", la gent? Oi que ho diu perquè resulta més còmode, més senzill, perquè els importa poc que el català acadèmic sigui reaci a aquestes finals en "o"? Doncs perquè no ho han d´escriure, vostès, "algo"? el problema del català és l´ortopèdia. I ara, aquesta mania estúpida de no voler assemblar-se a l´espanyol a costa del que sigui.

Contra las patrias. (32)


El designio de estas páginas es contribuir a desarmar ideológicamentee los patriotismos que aún nos aquejan, a fin de lograr desactivar luego todo el resto de su dispositivo bélico. La idea de patria -ya lo hemos dicho antes- es una noción verogonzosamente teológica, tanto más destructiva cuanto más imperiosamente monoteísta sea la deidad que la anima. Por ello, pienso que no todos los patriotismos que hoy sufrimos son igualemnte dañinos, aunque todos -por el solo hecho de serlo- me parecen potencialmente obcecados y embaucadores: los hay más ridículos, como el de cualquiera de esas regiones (Madrid a la cabeza), dotadas apresuradamente de una banderita pinturera, marcha triunfal y señas de identidad apañadas con patética presunción; pero el peor de todos es sin duda el patriotismo propiamente español, porque ha sido el que con sus abusos prepotentes y su ceguera ha terminado provocando todos los otros. "España" sigue siendo todavía una diosa de primera magnitud, frente a diosecillas locales, faunos, cupidos y elfos de culto más pintoresco que realmente sentido.

Poker



Cuando una persona honrada juega al poker y pierde sigue jugando, cuando le hacen trampas se levanta de la mesa.

martes, 1 de septiembre de 2009

Contra Catalunya. (42)

Con este post acabamos el capítulo que Arcadi Espada dedicó a Andalucía en Catalunya.





Tothom que conegui el món de la inmigració catalana més endins de la superfície folklòrica sap, per exemple, de quina manera han estat permanentment recompensats tots els augments del vot nacionalista en aquestes àrees. De fet, els qui ho saben són molts, però estan ficats fins al coll en aquest saber. Ha de passar una mica més de temps perquè puguem lligar amb dades els caps d´aquest acord entre alguns dels representants de la inmigració i les autoritats polítiques catalanes. Totes dues parts es van veure a si mateixes fortes quan van començar a negociar. Els uns tenien, potser, la clau de la convivència i els altres la de la caixa forta. Els uns podien amenaçar amb la insurrecció lingüística i els altres amb el desviament de les subvencions. Fins ara l´acord ha funcionat. Que hagi significat l´emulsió i la florida d´individus com el president de la FECAC, Francisco García Prieto, del radiofonista Justo Molinero -ahir taxista, avui responsable de Radio Taxi- o del mateix conseller de Benestar Social, Antoni Comas -la força política del qual prové només dels fraternals llaços d´amistat que ha trenat amb aquest món-, tot això té una importància menor. Les circumstàncies sempre produeixen indivius disposats a tot. La qüestió és que aquest acord -renovable dia a dia, com ho són tots els acords inconfesables-, que té com a protagonistes algunes entitats de la inmigració i el Govern de la Generalitat però que dels redactats menors en participen tots els partits catalans, ha embridat la cultura inmigrant a Catalunya i ha estat l´excrecència tàcita, quotidiana, de l´aplicació estricta de la doctrina Capmany. Una doctrina, de fet, molt anterior a la formulació que en va fer Maria Aurèlia i que té arrels complexes, entre les quals la incapacitat -la impossibilitat- del nacionallisme català d´entendre què ha passat a Catalunya els últims cinquanta anys i la consegüent representació del franquisme com un túnel: quan, al contrari, només va ser una llarga avinguda més en la vida dels catalans. Més enllà de la capacitat de negociació que comporta el fet de tenir Benestar Social com a repartidora, el mètode escollit permet anotar una altra evidència: saber què és, pel nacionalisme, i què no és, la cultura catalana i establir, més enllà de declamacions il-lusòries i cíniques, l´estricte realitat de les coses. La realitat de saber quin moneder cobra un casteller de Valls i de quin altre ho fa una bailaora de Santa Coloma de Gramanet. Ben mirat, ens equivoquem. Més que una opacitat, Benestar Social és una transparència.
Pujant per la carrtera que s´acaba al barri de Singuerlin s´obté una vista completa del sot de Can Zam. Vaig pujar-la l´últim dia, un matí plujós, brut, que afavoria els meus propòsits disgregadors, amb la idea de buscar un paràgraf panoràmic sobre l´estat del dream català. Feia poques setmanes que Gabriel Pernau, un periodista amb qui vaig treballar al Brusi, un bon periodista, havia publicat un llibre d´entrevistes que va anomenar El somni català. S´hi anotaven diverses històries edificants, de gent que havia vingut a Catalunya en alguna de les batzegades migratòries, que havien trionfat i que, amb consciència o emoció desiguals, cantaven les virtuts de la terra d´acolloda. El llibre, forçant-ne fins i tot alguns fragments del text, va ser afiliat ràpidament pel nacionalisme. El mateix Pujol el va regalar a José María Aznar en una de les primeres trobades i Aznar el continua llegint en al intimitat. Es tractava d´un llibre de trionfadors. Res a dir-hi. Amb trionfadors se solen fer la majoria de llibres d´entrevistes. Però al sot de Can Zam, en aquell paratge esgavellat hi havia una altra versió d´aquest somni: amb aquella anonímia escampada s´hagués pogut escriure una altra sèrie d´històries. Acceptant la ficció que existeixi un somni col-lectiu, el dream català no presenta més novetats: eren els més pobres del seu poble i aquí continuen sent-ho. Quasi ningú n´està penedit. És molt difícil penedir-se de la vida pròpia. El somni dels qui regalen llibres sobre el somni és que les condicions necessàries per escriure´l no hi siguin. En això coincideixen amb la majoria d´homes i dones que a aquella hora s´aixoplugaven sota els tendals, al mig de l´erm. El drama elemental i mil-lenari de l´emigració és aquest: no tria ningú. Els uns no voldrien conviure sinó amb els seus fills: però de fills n´hi ha pocs. No hi ha prou braços per aixecar els dies. Allà als marges, mentrestant, no hi ha prou terra per alimentar tants fills. Han de marxar, cap on n´hi hagi. Hi ha una evidència despietada: ningú voldria adoptar fills d´altres; ningú triaria ser un fill adoptat. Elementalíssim. Amb coses que neixen de la part més fosca de la vida convé limitar la demagògia. tota demagògia: tant a la vetlla com somniant.
El somni, en tot cas, sempre és allà mateix després de les hores de treball, quan ve la son. Somniar és igual a tot arreu. És un assumpte privat: cada home té el seu somni, el gasta com vol, el nodreix com vol. Són els homes, els qui somnien; no pas els territoris. Així mateix, també la llengua és dels homes; no pas de les pedres.

Contra las patrias. (31)


Reconozco que personalmente no siento demasiado cariño por la ideología tercermundista, que me parece uno de los más indeseables productos del imperialismo yanqui. También estoy convencido de que la cultura tiene, por propia naturaleza, una dimensión invasora y no deploro que los íberos, por ejemplo, vieran anegados sus más caros rituales bajo el vigoroso colonialismo del pensamiento griego y la legislación de Roma. Lo que en cada pueblo es culturalmente peculiar y merece eternizarse no puede retroceder ante el mestizaje, la impregnación y la confrontación con los complejos culturales dominantes de la época. Parafraseando un dicho de Alejandro Dumas sobre la novela histórica, pudiera establecerse que es lícito violar una cultura, pero a condición de hacerle un hijo: pues nada es más estéril que la pureza autóctona y las raíces incontaminadas. Por otra parte, al cultura no debe renunciar a principios de valoración con pretensiones universales, y, ahora, no me refiero a culturas nacionales, sino a lo que es más importante, a la cultura que asume y vive cada individuo. Hay ciertas cosas que deseo como valiosas en sí mismas, más allá de las diferencias geográficas o raciales, lo que me permite juzgar comportamientos de comunidades a las que no pertenezco y denunciar desmanes lejanos. Si oponerse a la barbarie inspirada por venerables tradiciones es etnocentrismo o imperialismo cultural, bienvenido sea. Hay cosas que me parecen más respetables que las peculiaridades tribales. No admito que se invalide mi repudio de la teocracia de Jomeini arguyendo que, como yo no soy musulmán ni chiíta, no puedo comprender lo que ocurre en Irán. Y, ante ciertas atrocidades, no vale dcir "a los judíos nos odian" o "a los vascos no nos entienden" como coartada difrencialista de lo que en ninguna parte puede tener cabida. Nada más saludable que potenciar la típica expresión cultural de cada pueblo, frente a la uniformización multinacional de plástico y hamburguesa, pero que sea para darle contenidos más altos que el balbuceo folclórico o la justificación del crimen.

Contra Catalunya. (41)


Tot això no tindria imprtància enlloc que no fos Catalunya. Ni a cap altra fira. Per començar, ni hi hagués anat ni n´hauria escrit res. Però la Feria, aquí, és la coartada anyal que permet que tanta gent digui que la inmigració a Catalunya és un fet viu i fascinant, que les seves manifestacions culturals (sic) són multitudinàries i que reben, a més, el suport sincer i matéric del govern de la nació catalana. L´obscenitat d´aquest plantejament és repulsiva. Però és que és aquesta feria, que és obscena. Obscena pel comportament dels polítics, de tota classe i condició, que hi passen cada any per posar-se el barret cordovès, sense que els importi gens ni mica -ja no els importa ni gens ni mica que el seu comportament sigui interpretat a l´acte en termes de pur oportunisme: és una nuesa zoològica, la seva. Obscenitat de la vulgaritat postindustrial: aquest és l´oci que a milions de persones els ve de gust. Obscenitat dels sons, de les olors, de l´alegria. I l´obscenitat suprema: aquesta és la política cultural que la Generalitat de Catalunya preveu pels inmigrants. Jeu aquí, en aquest fossar de pols. No hi ha diner públic perquè els inmigrants facin teatre, o música, o cinema o llibres en la llengua materna, aquest assumpte bucal que el nacionalisme català aprecia tant, no hi ha suport públic perquè puguin elaborar les tradicions culturals veritables: culturalemnt parlant, l´inmigrant està, com ningú més a Catalunya, a la pura deriva del mercat, a mans de la seva violència. L´emissora hegemònica de Catalunya -d´una Catalunya establerta- es diu Catalunya Ràdio: la fan amb diners públics, per descomptat. L´emissora hegemònica de la gent de Can Zam és Radio Taxi. N´hi ha prou amb això, per exemplificar el desert cultural dels pobres i algunes de les raons que expliquen per què ja no enamoren, els pobres, per què la seva abúlia i submissió sembla que no porten ja cap llavor de futur, per què els fills dels pobres porten tants mestres de la perifèria al deseper i a l´abandó. Per descomptat que això és així a tot L´Occident. Però a Catalunya, com passa a qualsevol altra societat amb un percentatge alt d´inmigració, els pobres no solament han de franquejar la barrera de la desigualtat de renda, sinó també de l´origen. No és pas que el nacionalisme s´hagi descuidat d´aquesta condició de la societat catalana. És que, per ser, no pot fer res més que ignorar-la. Ignorar-la és una fèrria condició ontològica. I aquest ser es manifesta fins i tot a vegades a pesar d´ell mateix. Per més que els dirigents nacionalistes -els de Convergència i els dels altres partits- s´omplin la boca a Can Zam parlant de la "manifestació cultural", per més que aplaudeixin la "diversitat cultural" catalana enmig d´aquesta imagineria, tots els diners públics que rep la Federación de Entidades Culturales (per descomptat!) Andaluzas en Cataluña (FECAC), l´organitzadora de la Feria de Abril, els rep, no pas dels pressupostos corresponents del Departament de Cultura, sinó dels de Benestar Social. Està bé que així sigui. Es veu més clar. Per això he escrit que l´obscenitat és suprema. La Feria, el Rocio, qualsevol altre pasdoble d´aquests no són "bens culturals", pels diners públics. Quan s´arriba al pressupost, repassades totes les barbes del discurs "cultural", la farsa es demostra i es comenta tota sola. Tot això, la feria, el Rocio, és pur alcohol de cremar. Metadona. Pura metadona. Per això figura al mateix capítol inversor d´on s´extreuen diners pels yonkies, les putes, les mares solteres, els vells solitaris o els malalts de sida: emigrar per pobre és una malaltia i no seré pas jo el qui alçaré el pal per dir-ne el contrari. D´altra banda, el fet que els diners els reparteixi un departament com el de Benestar Social, amb una xarxa espessa de complicitats, amb opacitat de mètodes i objectius, permet negociar eficaçemt amb aquests diners i obtenir-ne a canvi suports polítics, potser fingits però molt sòlids. Encara cal que passi una mica de temps i que -potser per l´acció del temps mateix, potser a causa d´un profund i improvable canvi polític- s´erosioni el pacte de silenci que cus la boca als uns i als altres i permeti que finalment algú parli amb claredat i lliurement i faci veure les insòlites formes de caciquisme que s´han practicat i es practiquen a la Catalunya metropolitana. Caciquisme en la versió més diàfana i plebea: diners a canvi de vots.

1 de septiembre